29/3/10

Sólo se trata de vivir

Supongo que muchos de ustedes se han preguntado qué carajos hacen este mundo, para dónde van y que significa todo, o por lo menos casi todo, lo que les pasa, rodea, la gente, el cielo, la tierra, etc. Supongo que ninguno tiene ni la más remota idea, intuyen y habrán tenido charlas interminables en medio de cafés, cervezas, vinos, música, cigarrillos y ambientes bohemios discutiendo sobre las complejidades de la vida. Por otro lado supongo que a muchos de ustedes ni les va ni les viene, no son del tipo intelectual o llevan una vida light, hippie y relajada en la cual no hay cabida para este tipo de cosas inoficiosas de ser humano. Y muchos se habrán dado por vencidos, han dejado de pensarlo, ya encontraron su razón, o como muchos, estarán simplemente esperando a ver que pasa y como termina el cuento.

Para mi todo esto no es mas que una obra de teatro, divertida eso sí, completamente elaborada, no tan bien escrita muchas veces, con escenas patéticas, unos diálogos medio flojos muchas veces, con momentos un poco para dormir, pero al final los buenos, divertidos y agradables momentos, llamados buenos recuerdos y esas anécdotas que nos contaremos con nuestros contemporáneos años en el futuro recordando viejos tiempos, valen la pena el viaje. Claro cabe aclarar que las malas escenas, ediciones, actores y argumentos también hacen parte de esos recuerdos, solamente que esos malos momentos obviamente casi nunca se habla.

La vida, esta obra de teatro o largometraje para ponernos a tono con la modernidad, es realmente lo que hemos dicho, nuestro diálogos y nuestras circunstancias alrededor, o sea al final solamente somos un puñado de recuerdos que están ahí por diversas circunstancias, el escenario y el libreto y papel que nos tocó, que nos ha llevado a ser lo que somos ahora y es lo que le contamos a la gente, hice o no hice, estuve o no estuve y estaré o pretendo estar en. En eso se resume todo el juego. El final de la obra?, nada excitante, el protagonista muere, no como en las generalmente poco reales historias que nos venden, sobre todo ciertos señores del norte, y pues se deshace la trama, y también como buen final los secretos si se llevan a la tumba, uno no va a ser lo que hacen en las telenovelas estas de andar contando cosas por ahí que pues ya para qué cierto?. Y lo que queda que es?, el recuerdo, lo que los demás recuerden de nosotros, que recordarán en algún café, alrededor de algunos tragos, con algo de música y será la misma escena con un poco más de tonos grises, mucho menos elocuentes y algo más melancólico, y corten!.

Luego pasa lo que pasa cuando a uno le cambien el personaje o protagonista favorito de una serie por otro, generalmente no con el mismo nombre sino alguien que reemplaza ese espacio vacío, aunque en los casos más irónicos y risibles quizás sea alguien que desempeñe exactamente el mismo papel, pero al final todo sigue rodando y sigue su curso. Nadie sabe que pasa cuando el personaje se muere, nadie sabe que hay más allá de la pantalla y que pasará cuando no tengamos más diálogos ni escenas por hacer, el misterio radica en ello y quizás a veces es lo que hace a la muerte más emocionante que la vida misma, ya todos sabemos que es la vida a grandes rasgos, pero pocos o ninguno lo que es la muerte y quizás por eso sea más atractiva para muchos, o para todos aunque no quieran admitirlo.

No importa al final si la vida es o no así, para mi tiene un poco de todo, y lo que hay después creo que será una experiencia que cada uno vive y no podremos compartir con nadie. Pero más allá de que si la vida es así o no, todos esperamos algo, y buscamos algo por alguna razón. El problema quizás es que para mí, como quizás para muchos, todo esto se ha convertido en un goce extremo, lugares a dónde ir, personas por conocer, experiencias por vivir, pero el final del camino no tiene sentido, o por lo menos yo ya he perdido la dirección. Todo se reduce a momentos, detalles, cosas que van pasando, un cúmulo de cosas, pero el camino y el interés por este se ha perdido. No se trata de no tener motivación, no se trata de no encontrar el camino, simplemente que muchas veces nada exctiante queda por delante, quizás sea un descontento total con esta tragicomedia, que cada vez se pone peor, más ridícula y sin esperanzas de mejorar, que pues el interés por seguir la trama o saber mi personaje a dónde va, no tiene mayor sentido.

No sé si les habrá pasado a muchos de ustedes o les esté pasando, pero en mi caso hay poca expectativa e interés en el camino, no me gusta lo que veo, por lo general, y esas complejidades de la vida tan inoficiosas se hacen cada vez más fuertes y están más presentes en mi camino, lo cuál podría decir que no deja que desempeñe mi papel como debería. Debo admitirlo me he convertido en un mal actor, me eché a perder, mis tiempos pasados quizás fueron mejores y seré recordado por presentaciones y papeles mucho mejores que los de ahora.

Pero bueno sólo se trata de vivir no?, al final todos tenemos contrato a término fijo, y buscarán a alguien más joven, más estúpido que venda bien mientras se pueda y la historia sigue, como lo ha hecho siempre. O sea que a veces es mejor estar inactivo, su importancia, eso de simplemente estar presente sin estarlo, ser como uno de esos extras que lo viven todo pero no toman parte en nada, pero uno no sabe a veces ellos tienen mejor desempeño en la historia, porque siempre están ausentes. De pronto yo ya me he vuelto ausente, de pronto me niego a decir las líneas que me corresponden y ando ahora detrás de todo, o al lado, o en algún extraño ángulo en el cual no me pueden capturar, en el que quede inamovible e impávido ante el escenario, esperando simplemente a hacer el tiempo que me toque hacer necesario, y vivir por los lados, doblando por esas esquinas por las que nadie dobla ya, comer los bordes, esperar la sustancia en otro lugar, buscar la esencia dónde se supone que no debe estar, divagar, sin expectativas y buscando lo que no debería o simplemente dejando que me encuentren en esos pequeños y surreales momentos de lo que llamamos existencia, esas pequeñas complejidades del universo que nos puso aquí, sin razón, para el deleite de nadie, para sacar provecho de nada. Pero bueno al final se pasa bien no?, sólo se trata de vivir, esa es la historia..........

23/3/10

No estoy

No estoy, simplemente no me encuentro en ninguna parte en este momento, no estoy alrededor de nada, no hay nada a mi alrededor. Mi sentido de pertenencia se ha desvanecido, no siento estar, solamente soy en algún punto del inmenso globo, pero no estoy ahí, no tengo nada adelante, todo es una neblina un poco extraña que parece volverse densa por momentos y se desvanece por otros.

No estoy, no hay nada atrás, cada vez siento que voy perdiendo el tacto de aquellas cosas que me pertenecían, esas conexiones que existían con algo o alguien se han ido perdiendo, ya no siento la punta de mis dedos. Todo aquello que en algún momento sentí como parte de mí, o por lo menos piezas que se unían en algún momento alrededor mío y formaban una imagen una idea, o algo similar alrededor, parecen estar esfumándose de manera precoz, pensé que quizás las raíces estaban un poco más arraigadas, fuertes y que se mantenían inamovibles en medio de cualquier tormenta. Pero parece que me he equivocado, al parecer todas esas cosas que ligaban y mantenían una conexión han desaparecido.

No estoy, y no tengo miedo de no estar, no siento ningún tipo de preocupación por lo que vendrá porque seguramente no estaré y todo seguirá igual. Me preocupan más los vestigios de eso que creí tener y si los volveré a encontrar, si los perderé de vista y luego los volveré a encontrar en el camino de regreso. Si permanecerán iguales o si habrán cambiado, si aún me reconocerán como algo de lo que fueron o si por el contrario seré el extraño, que quizá si tenga miedo de ser, y al recordar ya no quede más que un mal sabor de boca y deje de existir.

No estoy, no me interesa no estar, no tengo ningún sentimiento más allá de saber que sucedería tarde o temprano, quizás lo que me preocupa es el hecho de desaparecer del todo de lo poco que pueda quedar en estos momentos y que eso que se ha ido volando pierda la capacidad para recordar. Yo por el contrario creo que tengo demasiado cúmulo de recuerdos y son quizás ahora éstos lo que precisamente taladran mi mente. No estoy, seguiré no estando por un tiempo hasta que tome la decisión final, esa la de la película o novela que siempre hay tomar y que cambiará el curso de la vida. Sí, tendré que tomarla eventualmente, tarde o temprano tendré hacerlo, las circunstancias me llevan a ello. Los sueños a veces se quiebran, son demasiado frágiles y son demasiado etéreos como para a veces creer en ellos, y todo esa revolución y estar parado en la mitad del desierto con los pies hundidos en la arena llevan a tomar la decisión de cuál será el siguiente paso.

No estoy, no estaré seguramente por un tiempo, no siento nada, siento que soy y no soy yo, y que tengo seguiré estando en medio de una discusión interna que tendrá que llevarme a alguna parte. No estoy, pero no me preocupa el presente, quizás tampoco mucho el futuro porque a pesar de la incertidumbre no hay muchos caminos por seguir, así que eventualmente tendré que decidir, y quiéralo o no será quizás más rápido que tarde. No estoy, pero no me preocupa no estar, me preocupa más el pasado, eso que me hizo lo que soy, eso que todavía queda marcado, eso que quizás me trajo hasta aquí, eso que me hace ahora no estar.

No estoy y sigo en pie, esperando, el viento sopla en diferentes direcciones pero sigo inamovible, sin embargo cada vez hay partes de mi que se van desvaneciendo, eso que se ha ido, que se ha quedado, eso que me llena de incertidumbre, saber si eso permanecerá o se desvanecerá por completo cúando eventualmente tenga que mirar atrás, porque es inevitable no sentir que hay algo que se ha dejado atrás y que sea por la razón que sea, permanece la curiosidad y la incertidumbre y ese inevitable giro de cabeza esperando encontrar algo en medio de tanta confusión que aún se sienta propio, que determine dónde estoy, o por lo menos donde estuve, porque ahora todo parece algo irreal, y no estoy muy seguro ni siquiera de dónde vengo.

12/3/10

A mitad de camino

No les ha pasado alguna vez que no saben si continuar o regresar?. Están en medio de un camino completamente solos, no hay sino desierto por todo lado, el sol canicular cae sobre sus cabezas, nada a unos cientos de kilómetros a la redonda, y ahí están, solos contra ustedes mismos, ni siquiera el viento que a veces trae concejos sopla. Es así como por instinto nos paramos en medio de un inmenso camino, sintiendo que hemos avanzado bastante, no lo suficiente aún, pero bastante y que lo que dejamos atrás, aunque no está del todo olvidado poco a poco se va perdiendo en el horizonte.

No les ha pasado que en ese momento algo sucede en sus cuerpos, sus mentes y se tienen que detener, mirar hacia adelante, hacia atrás, hacia un lado y al otro y terminan sentándose en la primera piedra que encuentran en el camino a pensar?. Ese momento de la encrucijada en dónde cualquier decisión que se tome alterará por completo el curso de toda su vida. Es ahí, exactamente en ese momento cúando las dudas, los pensamientos, los sentimientos sobre todo, prevalecen y se magnifican de manera tal que estamos obnubilados por tantas cosas que hemos dejado, que estamos dejando y esas que estamos llevando hacia el futuro.

Es ahí cúando al hacer una evaluación de lo que habrá si regresamos vale o no la pena, si todo seguirá igual o ligeramente diferente, o si al menos eso que nosotros dejamos intacto, esas cosas que dejamos al irnos y que pensamos conservar tal cual por capricho, recuerdo o sentimentalismo, seguirá estando en la misma condición?. El futuro no lo conocemos, lo construimos, lo que venga, como lo que ha llegado durante el tiempo que hemos andado lejos de nuestro nicho, será igual algo nuevo o por lo menos diferente a el resto del camino andado. Eso a muchos les puede preocupar, a otros no tanto, al final de eso se trata es como tirarse al vacío con los ojos cerrados y ver a dónde vamos a parar y así se vive la vida un paso a ciegas tras otro y nos vamos abriendo paso. En ese caso lo que venga no tiene tanta importancia como lo que hay detrás, ya que por las cosas de la vida, las complejidades y trivialidades de ésta, lo que encontremos será de igual manera algo que compararemos o reemplazará, eso esperamos, eso que ya no tenemos. O puede simplemente que sea algo totalmente diferente y novedoso o lo mismo, lo cual para nosotros después de haber dado el primer paso no tiene mayor relevancia, es como una aventura y si se parece bien y si no igual lo probamos y seguimos adelante.

Lo que queda atrás es lo que siempre es una carga, y demasiado aburrida por cierto, ya que es lo que siempre recordaremos, queramos o no, es lo que nos espera, porque salimos de un lugar para ir a otro, y aunque muchos nunca vuelven, siempre ese lugar de partida estará ahí, querámoslo o no y tarde o temprano nos reencontramos con él. Ahora todo eso que sigue su curso atrás de nosotros cada vez se encuentra más lejos, inclusive si decidimos ir al final del camino o seguir adelante y luego regresar, cuando lo hagamos aunque sabemos que estará ahí, esperamos encontrarlo de cierta manera igual, o con ligeros cambios. En el fondo siempre sabemos que las cosas no son iguales y que no permanecen iguales pero para poder sentir que eso aún nos pertenece inconcientemente deseamos o esperamos que no cambie nada para no sentirnos ajenos en un espacio que antes poseíamos. Pero al final todo eso cambia, nosotros tomamos también decisiones en medio del camino hacia adelante e inclusive, muchas más cuando pensamos regresar. Tomamos decisiones con respecto a como manejar quizás ciertas cosas que nunca fueron resueltas, tomamos decisiones acerca de cómo será ese mismo yo pero diferente, en un ambiente conocido, pero extraño a la vez. Las decisiones siempre se toman cuando se regresa, cuando se va es más la intuición y el ser un desconocido lo que prima por encima a veces de la razón, pero al regresar siempre salen las viejas libretas y todo lo que hay en medio de las líneas.

Es por eso que en momentos así, cuando nos encontramos en ese momento en el que no sabemos si continuar o regresar, o en algunos casos tenemos que continuar no sin antes evaluar ese regreso en algún momento, debemos tomar ciertas decisiones, dolorosas, estúpidas, sin sentido, o lo que sea, al final nadie lo puede juzgar a uno, y si lo hacen eso es lo de menos, esas son las cosas que uno aprende en el camino, el mundo es demasiado grande como para irse preocupando por lo que piensa la mayoría de personas que conocemos o nos hemos cruzado en la vida, entre otras tantas cosas que ahora aunque vendrían al caso hacen parte la experiencia personal. Entonces hay que tomar decisiones, buenas y malas, porque nunca somos infalibles, y como dije antes al final nos importa a nosotros no a nadie más, porque el que regresa es uno, y así todo lo demás que dejamos atrás esté de diferente manera o haya cambiado un poco siguen estando donde estaban, nosotros no lo estamos y aunque eso no signifique mayor cosa es un derecho que de todas maneras algunos nos hemos ganado, mejor que otros.

Volviendo a las decisiones, al tomarlas muchos quedarán excluídos, otras cosas seguirán igual pueden decirnos egocentristas o egoístas, pero hay razones de razones por las cuales uno se fue, independientemente de que se vaya a regresar o no, y esas razones no deben ser explicadas, a menos que quede alguien al regreso con quién hablar, y cúando uno regresa toma esas decisiones porque algo tiene que cambiar, así sea arbitrariamente por voluntad propia, sino podemos caer en el síndrome de aquél que ha perdido el tiempo y al regresar no solo perdió más tiempo sino que regalo lo demás o perdió lo que le quedaba cuando vuelve a su punto de origen.

Por eso en momentos así es mejor tomar decisiones, de cierta manera esas que son menos incómodas y que así sean malas al final, bueno eso nunca se sabrá, es mejor dejarlas sobre la mesa y en la mente claras, para simplemente seguir el camino, sea el de continuar y luego regresar o simplemente regresar de una vez, es mejor tener un plan, porque siempre tener un plan es mejor que no tener uno así éste no se lleve cabo.

Así es cómo a veces es mejor definir las cosas así sea para regresar, pero hay siempre que tener en cuenta que si se regresa no todo puede ser igual y el regreso siempre debe continuar diferente a lo que se era antes de dejarlo, por lo tanto no se puede simplemente volver y ya, hay que volver y doblar la esquina por donde ninca se dobló. Por eso para muchos, si leen esto, de pronto a estas alturas poco o nada les importa, pero por si acaso para muchos posiblemente cuando me vieron por última vez, pues se quedará como la última vez, y nunca más me vuelvan a ver, seguramente si regreso luego o pronto o nunca o ahora, jamás lo sabrán y aunque por ahí quede un contacto o algo, el rumbo que he escogido es completamente diferente ahora y por alguna razón, puede ser mala o buena claro, he decidido no hacer partícipes de lo que queda del camino a algunos de ustedes.

No es nada personal, naturaleza humana como dice la canción, ahora la cuestión es que el plan no sería un plan si se los contara, entonces seguramente después de un tiempo, chisme o algo se enterarán si hicieron parte de ese selecto grupo o no. Me cansé de ser el buen tipo, no voy a ser el mal tipo porque simplemente no lo soy, pero por lo menos no cuenten más conmigo para eso de tan buen muchacho y cómo es de querido y demás arandelas que vienen con eso, las razones no importan no tengo tiempo para eso, eso sería seguir siendo el buen tipo. Un saludo a todos.

11/3/10

La gente no cambia

Parece ser que no importa a dónde vaya esa palabra gente esta por todas partes. Las cosas no son siempre iguales en todas partes claro, y hasta ahora creo que no había tenido mayores tropiezos en el viejo mundo. Sin embargo no se si es mi poca capacidad para no creer o que definitivamente uno no puede confiar en nadie.

Creo que definitivamente mi capacidad de creer en que todavía hay una humanidad y que la palabra, la presencia y ese tipo de cosas normales como deberían ser, es demasiada y tengo que por fin despertar y darme cuenta que no todo el mundo es como yo, ni parecido, y que por lo general siempre saldré decepcionado. O en general la cosa está tan mal que vivo en tiempos de antaño y debo ponerme al día, al final creo que es un poco de ambas.

Muchas cosas han "cambiado", muchas cosas son nuevas en mí, otras renacieron, otras se han ido desvaneciendo y otras se han ido definitivamente. Mi ritmo biológico si se puede decir así, ha cambiado vertiginosamente y las cosas ya no son como antes. Sin embargo ya tengo unos años encima y hay cosas que nunca cambian, quizás porque sigo siendo inocente y tengo unos preceptos muy altos con respecto a lo que me rodea y espero que se comporte de una manera al menos normal, o por lo menos en límites en que todos estén bien. Pero resulta y pasa que parece que eso no ha cambiado tampoco y todo siempre ha estado igual de podrido que hace miles de años atrás, o por el contrario eso ha cambiado y yo me quedé anclado, no se por qué, en alguna otra era pensando que todavía ese tipo de cosas existen.

Al final creo que lo que me molesta es que yo soy siempre el que termino afectado por mis propias creencias y principios y por eso digamos tengo esa carga sobre mis hombros y me afecta más allá de lo que debería afectarme. La gente no cambia, por eso esas cosas que digo que han cambiado en mí, no es que realmente hayan cambiado, simplemente sobresalen ahora porque estaban escondidas y otras se han escondido y se mantiene una especie de equilibrio, de cierta manera, entre unas y otras.

Uno siempre es el mismo, uno se adapta a las cosas pero jamás cambia su esencia, aunque el mono se vista de seda mono se queda, como dice el dicho popular. La verdad es que mi tristeza, esa que pesa sobre mis hombros por mi propia culpa es algo que quizá nunca cambie, o se esconda para ser más claros, porque no lo ha hecho a través de los años y creo que está tan acostumbrada a estar donde está que es muy difícil quitármela de encima. Lo que debería intentar más bien es sacar a la luz esa parte de mí, muy escondida, que trata a la gente de manera diferente, para tratar de equilibrar la balanza y ser como la gente, así, común y corriente, sin fondo, con mucha forma, pero poca sustancia y divagar como hacen todos por el mundo siendo así. No le causaré daño a nadie, o seguramente sí, pero a mí que más me da se lo que es eso, lo he sobrevivido y si yo lo he podido hacer, con lo aguado que soy, seguramente otros también lo harán. Así que una preocupación menos para con los demás, como hasta ahora, y un poco más de libertad mental para mí.

La gente no cambia, yo en el fondo no he cambiado, solamente me he adaptado y he llevado a extremos rasgos que siempre han estado ahí escondidos y he ocultado otros, eso sí debo decir que el proceso ha sido acelerado y que no pensé que ciertas cosas salieran a flote, pero bah, soy como soy y me adapto de esta manera y para comenzar con esa despreocupación para con los demás, si les gusta bien, sino pues también, ya saben por dónde queda la puerta.


1/3/10

28/02/10

Uno de los mejores días de mi vida, y no hizo sol, no ha cambiado el clima, sigo solo tal cual como llegué, aturdido a ratos, desesperado otros tantos, un poco melancólico y un poco iracundo. Todo sigue básicamente igual, el atardecer ha retornado a horas laborales, el aire está un poco más arriba, pero las lenguas siguen interrumpiendo, mi cabeza casi no ha cambiado, aunque ahora va en otras direcciones. Sigo con los conflictos ahora no tengo tanto tiempo como quisiera, pero al final siempre queda tiempo para todo, o de pronto para nada. Carpe diem alguna vez escuché, mañana será otro día, esperar a ver que pasa, el mundo esta lleno de posibilidades.

Si, no fue un relativamente diferente a un día común y corriente en la vida de cualquier persona, o al menos de mi vida. Es un día como casi los otros tantos que ya se han quedado atrás, lejos en un pasado que ya no quiero recordar, y otros que están más cerca y que aún no puedo borrar del todo. No fue nada en particular, no es un año bisiesto, no es un día de conmemoración especial para mí o para nadie, fue un día de esos como cualquiera donde uno simplemente se levanta y hace lo que tiene que hacer, porque tampoco hay algo mejor que hacer que no sea hacer lo que uno hace, y así se echa uno a andar.

No fue un día particularmente especial, no había instintos, no había sensaciones, no había eso que llaman intuición de que algo extraño podía suceder, pero a pesar de que todo estaba en contra, o por lo menos todo parecía estar en el mismo lugar y de la misma manera como siempre, solamente un día más, sucedió lo inesperado, y ese día tan regular se convirtió en uno de los días más felices de mi vida.

Sobran los detalles, personales, oníricos, utópicos y razones personales para todos, solamente quería dejar algo que me recordara personalmente que ese día tan no particular se transformó y me dio algo que no se daba hace mucho tiempo, y es eso de sentirse bien. Si, así de sencillo, ayer fue un día especial porque desde hace mucho, muchisimo tiempo de verdad, una persona completamente desconocida, ajena e improbable me hizo sentir bien.

Aunque suene algo ridículo, y cursi claro, es así, no hay muchas explicaciones, no quiero darlas al final de cuentas no sirven de nada, lo importante es haber vivido esa sensación de realmente sentirse bien, porque lo hacen sentir a uno bien, porque una palabra, una actitud, una señal, o simplemente porque ese día tan regular era un día especial para mí y estaba destinado a ser de esos días que no voy a olvidar como otros tantos, no muchos desafortunadamente, que tengo en mi lista, que incluyan a otros seres humanos claro está, en los cuales realmente me senti pleno, completo y en el cúal recorde eso que es sentirse bien y sonreir, solamente porque es la respuesta más natural a esos fenómenos de la vida tan extraños que a veces pasan, así, sin aviso, por un instante que puede durar toda la vida.

24/2/10

No perdono

Yo no perdono a la muerte enamorada. No la perdono porque hace imposible que uno se olvide de amar por cumplir el capricho de quién escogió por oficio acabar con las historias con finales felices, porque al final ella misma queria uno para sí. Será difícil olvidar en los últimos momentos de vida dónde fuimos dejando nuestro corazón?. En manos de quién quedarán esos pequeños pedazos que fuimos repartiendo de a poco, a veces sin pensarlo, a veces sin razón, a veces por capricho o desesperación y muchas veces con la esperanza que fuera el último pedazo de nuestra alma que se quedara en manos de ese alguien, que en ese preciso momento era nuestra propia muerte porque podríamos dar la vida por ella.

Podremos recordar acaso como fue creciendo ese pequeño pedazo de corazón y como se fue alimentando y fortaleciendo. O por el contrario como poco a poco se fue marchitando frente a nuestros ojos, o como lo fueron maltratando sin piedad mientras arqueabamos la espalda sintiendo ese puñal en el fondo de nuestra alma. Yo no perdono a la muerte enamorada porque seguramente ella es la culpable de las desgracias del desamor del mundo, estará celosa seguramente y no hace sino arrasar a diestra y siniestra con eso que le queda al mundo, con lo poco que le queda al mundo que todavía hace posible que este gire y que sigan existiendo las sonrisas, los abrazos, las miradas perdidas y profundas, las respuestas estúpidas y las preguntas aún más estúpidas. Eso es lo poco que le queda al mundo para que se oigan voces cantando, algunos otros con un aire extraño en su rostro mientras caminan afanadamente por un parque tratando de llegar a los brazos de aquél o aquella que espera impaciente. Eso poco que le queda al mundo que hace que revoloteen las mariposas en el estómago, que hace que uno pierda el habla, que hace que uno pierda la cabeza, se enloquezca de felicidad y se olvide que el mundo sigue siendo el mundo a pesar que hemos creado el nuestro, lejos, muy lejos de éste.

No perdono a la muerte enamorada porque es la única que arranca lágrimas de sosobra porque alguien siempre queda sin un pedazo de alma y de corazón, ese que entregaron años atrás, ese que han ido entregando día a día, ese que han ido perdiendo y recuperando, ese que ha sido maltratado y exaltado muchas veces, es que le entregaron a alguien entero porque era su vida entera. No, yo no perdono porque he perdido y recuperado muchas veces pequeños e inmensos pedazos, que ella misma en su desesperación ha dejado por ahí en el camino, y yo los he ido encontrando, y los he ido añadiendo a mi ya maltratado, exaltado, cansado y siempre expectante corazón. Pero a veces los encuentro ya corroídos, débiles, agonizantes, sin esperanzas, y no sólo partes del mío, encuentro de todos aquellos que siempre han creído, que siguen creyendo, y es un mar inmenso, son montañas interminables de pequeños pedazos que se han ido olvidando, que ella ha ido arrasando con el tiempo.

No perdono a la muerte enamorada porque se está robando nuestros corazones para tratar de hacerse uno, con el que si pueda sentir, con el que pueda entender, con el que pueda parar el sucio trabajo que tiene y tener una excusa. Lamento decirle que eso no será posible, porque al final el trabajo de arrancar el corazón de los demás o dejar que otros se lo lleven cuando no debe ser y dejen algunos trozos destrozados detrás es parte de la melancolía y lo platónico que tiene precisamente el amor. La perdono, sí, la perdono porque al final la melancolía, las lágrimas, el ir siempre buscando dónde quedarán nuestros pedazos o quién ya se habrá ido que no devolvió ese poco que le dimos, hace parte del amor, de ese platonicismo, de esa melancolía que hace que todos estemos día a día buscando siempre cómo recuperar esos pedazos destrozados para curarlos y luego encontrar ese alguien a quién dárselo nuevamente, entero, con cuentagotas, con locura, con ternura, con miedo y con sospecha, con desdén y con ira, con la vida entera o sin ella.

No perdono a la muerte enamorada porque de paso se lleva el amor de aquellos que todavía pueden encontrarlo, porque se lleva el amor de aquellos que todavía están curando las heridas y tienen la esperanza de atravesar un parque llenos de esperanza sabiendo que alguien está al otro lado. Se lleva el mundo de esos que quieren crear uno propio y decir estupideces y actuar como idiotas en medio de la "sanidad" que los rodea. No la perdono porque acaba con el pobre y maltratado corazón de todos, pero la perdono porque al estar la muerte enamorada permite que sigamos buscando, recuperando volvíendonos a enamorar y queriendo recuperar eso que hemos perdido o eso que hemos regalado. La perdono porque sin ella no existiria esa constante lucha que tenemos por siempre estar antentos y expectantes, para intercambiar nuestro corazón con otro y seguir sintiendo que toda esta "locura" aún tiene sentido.

Just the way it goes

If you could just stop time for a millisecond, that everything that is around you would just stop moving, breathing, exisiting, and you just had this tiny piece of epiphany so that you could just reach out with your hand and grab it for the rest of life, what would you extend your hand for?. I will like to grab those things lost, those looks, those smiles, those words forgotten, but I am still waiting, I am still just standing here.

Everyone is always looking for something, and for everyone we are just a number that happens to exist on their existance, we are just one of those that stand in there way, they are jut one of those that stand in our way, staring constantly at us, like judging, trying to figure out who we are, or maybe trying to figure out who they are in others eyes. We jut dont have those moment when everything seems to not exsit and we can just grab those epiphanies that are passing by day by day. A walk by the river, the strange scent of someone passing by, just to look in the eyes of others and try to figure out what they are thinking, the last words to those that we love, the first words to those that we are going to love, and those words that we never speak to those we want to love.

There isn't much of anything anymore, everything just seems to be floating away in some strange and narrow minded universe that just keeps on going and going, and you sometimes feel left behind, that no one cares, that in the end nothing really matters and that this is just a ridiculous game in which we are already on the bench or we just never got to the rules in the first place. There is not much going out there, when all those faces try to figure out who wea re, or who they are, everyone is looking for something, but it seems they dont know what that something means anymore and we are all just trying to grab whatever comes first, so we just feel that anything can mean something and we dont feel completely lost in ourselves,

There isnt much of anything going around, I already know that you just come and go, that everything happens for a reason and that we are just simple actors in this big film they call life. But it is still hard that someone reminds you of that every now and then with some cold and souless words, and you realise that in the end, everything is just what you thought it was, just nothing much going out anywhere. I'll just come and go, be here and there, and just keep staying the same while I change everytime, no one knows me and I dont know no one, everyone is just a collectable picture that I hang on my minds wall. Everyone is just a face I see and I might remember in black and white and every now and then I might look thru this pictures, and I will remember you, and I will remember me, and I will even remember those I dont remember ever seeing and those that I wanted to see but never got the chance to do it.

All the memories contained in one small space somewhere in the mind that will remain untouched and sealed until I need the feel of this epiphanies, of this air, of this things that make everything so simple but that now are completely lost somewhere and no one cares anymore. I think I lost the game, and not because I didn't know the rules or never understood them, is just because the game is not well designed, I dont play it well and I dont want to play it anymore. I have lost the game because I dont care about what is just there to see, I dont want to find myself in some other faces, in some other eyes, I want to see the other in their faces I want to know others by their eyes, I want to be a part of everything that is beyond the eye, those little things that are kept secret, those things that no one remembers because they are searching in the wrong place.

I wish I could stop the world every second, of everyday, of every hour, of every breath of my life for just a millisecond and grab all of those things that have been left wandering alone far away from the hearts and minds that are out there, but aren't really. I wish I just could not be what I have to be in order to continue smoothly, without anyone noticing that im here or there and that im still searching for those eyes, and that mind, and those things that seem lost. I dont want to find myself in others, I dont want other to find themselves in me, I just want to find the others wherever they are and that they can reach me, because here I am, waiting, still waiting and hoping, because hope is the one thing that is still there in those brief moments of pause between the real world and the one we live in, unfortunately I can not take it farther away, thats just the way it goes, and eventhough I want, eventhough I try, there are not enough spaces in between the real world and the other one, to stop collecting pictures on the back on my mind and actually make them live and free so they can finally reach me, because here I am, still waiting.

18/2/10

No involucrarse

No se si es un defecto o una cualidad, creo que es lo primero ahora o por lo menos ese sentimiento se está volviendo más fuerte, el hecho de involucrarse más de la cuenta o no con situaciones y personas que nos rodean. En mi caso creo que es algo que tengo por defecto, y no lo digo de nacimiento ni nada, sino de la manera como lo fui adquiriendo a través de mi vida, eso de involucrarme demasiado. De cierta manera y hasta cierto punto en mi vida anterior, o sea a la que llevaba antes de estar donde estoy, eso de involucrarme no generó mayores problemas, casi nunca, aunque nunca faltó el involucrarse siempre un poco más y luego arrepentirse, generalmente en mi caso no ha tenido un final feliz y siempre termina siendo una mala idea, pero sin embargo lo hacía y comencé a dejar de hacerlo o por lo menos a balancearlo de cierta manera para que no afectara más allá de lo que debería, y hasta cierto punto funcionó. Claro después de estar invlucrado más de la cuenta volver atrás es complicado y esas situaciones son siempre las que toman más tiempo en resolverse, pero al final se puede salir victorioso, claro que no hay guerra o batalla que se gane, o se pierda, sin tener algunas heridas.


Las circunstancias claro eran diferentes, tenía un ambiente controlado, tenía ciertos espacios que me permitían evadir situaciones o alejarme, y tenía esas pequeñas cosas que siempre estaban ahí cuando necesitaba desinvolucrarme e involucrar a otro(s) en mi pequeño mundo de involucraciones, si tal palabra o concepto existe. Al final cuando quería involucrarme o dejaba de pensarlo lo hacía y como ya dije a veces no me iba bien pero siempre había una ruta de escape, que yo podía controlar y eso lo hacía todo de alguna manera más sencillo. Ahora esos métodos de control escasean, de alguna manera algunos permanecen porque se refieren a espacios o tiempos que se pueden encontrar independientemente del lugar del mundo donde uno se encuentre, pero aquí la situación ha cambiado y más de lo que esperaba. Mi espacio personal se ha reducido, los espacios de silencio que son como una adicción para mi se han vuelto ínfimos, las personas con las cuales ya estaba involucrado y eran un salvavidas para otras situaciones similares no están presentes. No estoy en un territorio propio, estoy siempre en un campo neutral, o por lo menos mi presente situación me pone en la posición de Suiza o en su defecto tomar partido de lo que me conviene, cosa que no me gusta mucho a veces pero por ahí dicen que la necesidad tiene cara de perro.

Todo el ambiente ha cambiado, yo por el contrario traigo ya demasiadas cosas a cuestas que no van a cambiar, porque estoy ya demasiado viejo y acostumbrado, o adicto, o simplemente porque la misma edad me ha vuelto cada vez más perezoso que no quiero hacer un mínimo esfuerzo para cambiar ciertas cosas. En otros aspectos todo ha cambiado, siento que soy una persona diferente en muchos sentidos, y siento que no pararé de cambiar por un buen tiempo, cosa que no me molesta ya que siempre me ha gustado eso de metamorfear y conocer de todo un poco para hacer un algo. Pero hay ciertas cosas que por ahora no puedo controlar, y esas son las que ahora, claro, me molestan y me llevan a extremos en los cuales precisamente por la falta de espacios, pasadizos, y lugares personales, no encuentro solución y me siento encerrado y ahogado.


Lo peor de todo es precisamente que necesito volver a crear esos espacios, esas pequeñas cosas que son mías, encontrar esos lugares, y aunque no es algo inmensamente complicado, todavía me falta encontrar otras pequeñas cosas y detalles para poder lograr ese objetivo. En estos momentos por mi situación actual, y me refiero a el presente el día de de hoy, no mi situación general desde que vivo en otro país, se está volviendo algo insoportable, es una completa experiencia para mí, algo que quizás nunca me imaginé si quiera vivir y hasta cierto punto parecía que todo iba encaminado, ahora creo que me estoy involucrando demasiado, debido a esa carencia de mis personas cercanas, espacios, desahogos y sobre todo gente que ya lo conozca a uno y esté dispuesta a escuchar, y creo que tomé una mala decisión y me estoy involucrando demasiado en algo que realmente siendo sinceros, también por mi situación personal y mis objetivos, no me gusta mucho.


Hay un aire de incertidumbre constante, el tiempo pasa y se van presentando ciertas respuestas, pero otras simplemente siguen siendo una gran incógnita, decisiones que toca tomar a veces sin pensarlo demasiado, otras uno solamente espera que el tiempo revele su plan y luego si dar un paso. Ese tipo de cosas al final no son tan graves, si me pongo a pensar que soy un caminante que solo está aquí de paso, que no soy sino uno más de todos los seres del mundo y que al final puedo simplemente volver, porque volver es una palabra que se vuelve tan familiar, todo está bien, vuelvo a lo mismo pero diferente y no pasa nada, porque volver siempre está en el vocabulario de todos nosotros. Por eso mismo no debería involucrarme demasiado, todos son personajes de paso, estoy aquí ahora en una gran casa y hace un mes estaba en un lugar más pequeño pero más habitado, dentro de un par de meses o más, si ciertas cosas salen, estaré sólo, una solución perfecta para dejar de involucrarse. El problema es que ahora todas esas cosas, planes e ideales no se resuelven de manera tan sencilla como lo podría hacer antes, era mi territorio, podía hacer lo que quisiera y tenía respaldo, tenía algo, aquí no tengo ese respaldo ni tengo muchas opciones, lo cuál obviamente me limita en mi campo de acción y debo esperar y tener paciencia a que pueda tener ese respaldo para poder hacerme otra vez, mutar y metamorfear.


Por ahora debo buscar la manera de no involucrarme y sin embargo mantener la cordura, ser quizás más ágil, saber qué decir y qué no, aprender a manejar el silencio, y los momentos de ruido, solamente tengo que tratar de evadir, mientras me reconstruyo a mí mismo y logro construir de nuevo todos esos pequeños detalles.

15/2/10

Cosas de la vida

Por defecto creo que la naturaleza nos pone en la posición de creer que por lo general, por no decir que nunca, siempre tenemos la razón, o sea creemo que la tenemos y por instinto natural, como eso de la supervivencia, tratamos de defender ese punto casi hasta la muerte. En casos más específicos y saliéndonos un poco de la antropología y demás, en la práctica obviamente que muchas veces sabemos que no tenemos la razón, sin embargo el instinto animal persiste y muchas veces eso que llamamos terquedad sobresale más allá de la cognitividad y seguimos defendiendo ciertas cosas hasta que aguantemos o realmente nos prueben que estamos equivocados.


A todos creo que nos ha pasado más de una vez, tanto el tener la razón y tener que probarla como lo contrario. Pero a mi no me interesa el punto de cuándo o no tenemos razón ya que casos habrá millones, sino más bien de dónde nacen, dónde fabricamos esos argumentos y como elaboramos toda la trama para defender nuestro punto de vista, y aquí en el fondo realmente no importa si estamos o no en lo cierto, el punto es porqué desesperadamente siempre tenemos que tirar para nuestro propio lado, será que el ego, presente en todos y lo más nos gusta que nos alimenten, ha sido y será siempre lo más fuerte que nos hará llevar este tipo de circunstancias. O por el contrario hay otros factores, más complejos aún que no sabemos realmente por qué, pero nos lleva siempre ha pensar de una manera muchas veces obtusa y muchas veces sin fundamento real.


Yo trato de ser objetivo, trato porque creo que un desprendimiento del yo total y ser completamente altruista con el mundo en tiempos modernos es imposible, o al menos yo no creo que sea posible y tampoco que sea al final una buena idea. Pero muchas veces dentro de esa objetividad para conmigo mismo no hay espacio para la compasión frente al otro y ese predominio del ego, que siendo obejtivo en esas situaciones trato de mantener al mínimo siempre está presente y obviamente hala para su lado y todo termina en un enredo peor que el del principio, usualmente. La objetividad como muchos dirán siempre es de las mejores armas para mantenerse centrado y tratar de ser ecúanime con las situaciones, puede que sea cierto, de hecho creo que apoyo esa idea de cierta forma y trato de aplicarla en lo posible. Pero hay simplemente cosas que no sé por qué siempre sobresalen y pues el hecho de imponer la propia ley es más importante que cualquier cosa.


Muchas veces obviamente he admitido y sé cúando estoy mal, sobre todo durante los últimos años, quizás sea a eso que llaman madurez o simplemente que aaí ha sido en el transcurso de mi vida y así me siento en estos momento, no sé al final creo que el orden de los factores no altera el producto. En muchas ocasiones por más que trato de imponerme con un golpe certero me han dejado sin habla, otra veces simplemente no sé absolutamente nada al respecto por lo tanto de entrada simplemente me quedo callado y escucho y si de pronto por alguna casualidad de la vida hay algo que pueda decir o que por alguna razón conozca que no es tan del todo así, meto la cucharada, pero eso no ha pasado mucho.


Las razones para ser dominante no las entiendo, o bueno sé que hay una causa instintiva de ser el macho Alfa el predominante, etc, etc, pero no creo que eso sea razón suficiente, no si hablamos de evolución de la especies ni nada de eso, o por lo menos yo supondría que ya hemos sobrepasado eso hace mucho tiempo, ahora puede que me esté equivocando en estos momentos. Si eso hace parte de las razones, está bien se puede aceptar en cierta medida, pero debe haber muchas más cosas detrás de todo eso para que las cosas sean como son.


Quizás es solamente la idea del debate, la adrenalina y el equilibirio universal que permite que siempre haya un positivo y un negativo para que la vida pase y uno tenga este tipo de encuentros a través de la vida y aprenda o no de las situaciones que se presentan. Esa explicación aunque sencilla y sin mucha evidencia puede ser la más obvia, como el principio de Ockham, la explicación más sencilla siempre, o muchas veces siempre suele ser la correcta. De pronto es porque simplemente tenemos que ser así, porque esta tragicomedia que llamamos mundo, o vida, tiene que tener esos ingredientes de tensión entre nosotros y con nosotros mismos, porque este no es un problema de solamente convencer o debatir con otro, al final también es un problema de debatir con nosotros mismos y muchas veces bajar la cabeza o añadir cosas de lo que ya sabemos o simplemente salir victoriosos y confirmar nuestro dominio en esos temas complejos de la vida.


El punto final y quizás más importante es igual cómo se lleva esto a la convivencia y relaciones humanas. No es lo mismo debatir en un momento por x o y razón con alguien, conocido o no, acerca de algo, que argumentar ideas, quejas y/o reclamos acerca de algo que creemos no debe ser así y tenemos que exponerlo a quienes comparten un espacio con nosotros. Ahí la cosa en teoría es igual, pero en la práctica convivir es una cosa completamente diferente y sobre todo cuando se tienen conceptos e ideas completamente distantes con uno de los miembros de la comunidad. Esto hace las cosas más complicadas porque usualmente el problema al final radica en que uno nunca o casi nunca acepta las ideas de los demás de cierta manera que sean lo suficientemente fuertes para que uno cambie su opinión, cambie de posición y demás, sino que nos hacemos estereotipos y creamos paradigmas e imágenes de aquellos que están al otro lado y de ahí en adelante se edifica un muro que no nos permite simplemente crear un ambiente idóneo para convivir.


Creo que es éste es un problema muy común en todo el mundo, y es algo que evidentemente no tiene solución, quizás por las mismas razones expuestas anteriormente acerca del universo y el orden de la cosas y demás, o sea porque simplemente las cosas tienen que ser siempre en opuestos para mantener un balance. Si uno lo viera de esta manera la cosa sería super sencilla, somos opuestos que estamos balanceando la convivencia y se supone que al final el resultado es que todos estamos satisfechos y podemos mantener el equilibrio. Pero desafortunadamente creo que al final la cosa no funciona así, en una paridad de egos, ideas, opiniones y demás que lleven a una pacífica convivencia, sino todo lo contrario, se convierte en un ambiente denso, un ambiente de guerra, de tensión, en dónde no somos totalmente enemigos pero tampoco lo suficientemente amigos como para seguir llevando las cosas por un buen camino como se supone que debería ser.


Soluciones, no sé si las haya, supongo que no o quizás si, el convertirse en el ermitaño, sea porque se cree que siempre se tiene la razón o porque simplemente todo este barullo acerca de las discusiones es algo que realmente es molesto para el desarrollo normal de nuestros ideales de simplemente vive y deja vivir, que lo mejor es alejarse del mundo y tener siempre el espacio solamente para uno mismo, en dónde no haya sino un debate interior y dónde todo esté imperfectamente en el lugar que debe estar para que uno mismo al final sea el que modifique, varie y/o tenga los conflictos con uno mismo y simplemente cambie de rutina para que todo el ciclo vuelva a empezar, con la diferencia que el ciclo es personal, la guerra es con uno mismo, uno pone y desarrolla las reglas y así todo es más fácil. El único espacio que existe para debatir y confrontar el resto del mundo es precisamente ese que está afuera, con el extraño, con el compañero, al amigo, esos breves momentos que aún nos quedan de humanidad, de salir a compartir con la gente, de tener ese contacto con el mundo, y ahí tener esas exasperaciones y orgasmos argumentativos de sea lo que sea que venga al caso.


De pronto ese es el equilibrio que muchos queremos, o es mejor dicho lo que estamos buscando de cierta manera pero igualmente por muchos otros motivos no logramos, porque así es la vida, o porque la idea del ermitaño no siempre es la mejor opción, esas cosas tienden a enloquecer, a molestar y de pronto a mutar en cosas que al final no es lo que queremos, quizás es ese mismo miedo el que nos mantiene en una encrucijada con el resto del mundo acerca de nosotros mismos y del por qué tenemos o no razón o queremos defender esos pensamientos de x o y manera siempre poniéndonos primero que los demás.


Al final todo es demasiado claro que es tan confuso que no creo que haya manera sino seguir comunicándonos, seguir hablando,s eguir tratando de ser amables, no muy orgullosos, menos egoístas y tratar de llevar todo a buen término, dentro de los términos humanos posibles, y continuar lo mejor que se puea por este viaje, al fin y al cabo no hay destino sino el que nosotros mismos forjamos y al final también todos compartiremos el mismo final, el asunto es cómo llegaremos a esa última estacíon.