21/7/16

Volver

No sé si realmente haya gente que lea esto, en un comienzo el propósito no era más que decir cosas que se me ocurrían, sin esperar que alguien las leyera, tampoco se trataba de que fueran secretas sino no me hubiera tomado el trabajo de hacer esto público. No sé si la era de ser blogger ya pasó, en mi caso nunca pensé que "existiera una" ni me he considerado un blogger o algo semejante, pero como todo en internet va y viene y se crean modas supongo que eso de publicar las cosas en público era una de ellas.

Sigo escribiendo aquí porque sirve para desahogarme, porque no puedo decirle a nadie muchas de las cosas que están aquí, porque son muy personales o porque simplemente sería muy complejo explicar lo que siento para que me entiendan a un 100%. Si hay alguien que lee esto, ya sea por diversión, porque realmente me ha seguido por un tiempo o si alguien ha dado con éste blog por azar, pues bueno no sé si se queden, me sigan o les importe poco o nada, supongo que será lo último por aquello de que la era del blogger ha terminado seguramente.

17/7/16

El amor

Aunque uno a veces no quiera admitirlo, porque los que hemos estado enamorados alguna vez ya sea de alguien que nos correspondía y la relación terminó, o de alguien que no, hemos sufrido por amor y nos hemos sentido muy mal por haberlo perdido, y en muchos casos, como el mío, nos hemos vuelto un poco incrédulos y fríos ante la posibilidad de volverlo a encontrar.


No lo voy a negar le he huido al amor desde hace tiempo, no porque de alguna manera nadie me quiera, la verdad es que he tenido la suerte de ser atractivo para muchos tipos de mujer, pero desafortunadamente no son las que a mí me interesan 100%, cuando esto sucede, como a muchos seguramente, el sentimiento no es mutuo y termina uno con el corazón roto, y se vuelve un ciclo vicioso. En otros casos las mujeres que de alguna manera he querido querer están lejos, y

16/6/16

Envidia (cont.)

Siguiendo con la envidia, yo debo admitir que aunque no tengo una mala vida, ni puedo decir que no sea privilegiado de haber hecho lo que he hecho y de siempre haber hecho lo que he querido, a pesar de algunas dificultades y que no ha sido fácil. Pero es claro que como ser humano quisiera cambiar algunas cosas que tengo, que ahora a pesar de que muchos lo envidian siento que no son relevantes para mí, por otras que quizás sean más banales pero que al final de cuentas me interesan más.

Algunas de esas cosas es por ejemplo estar con la persona que amo, o en si defecto porque eso creo que no va a ser posible, poder enamorarme de nuevo de la misma manera y poder sentir pasión infinita y embelesamiento, como dice una conocida mía, a diario. Quizás envidio la vida simple, la

Envidia

Envidia, eso de lo que nos hablan desde nuestra infancia que nos dicen nos es buena, pero de alguna manera jamás nos enseñan a controlarla o a no sentirla, pero damos por sentado que no deberíamos porque no es bueno tener envidia de los demás.

No puedo juzgar tradiciones milenarias las cuales tratan de que seamos mejores seres humanos, porque asumo que eso es lo que pretenden, pero como no soy moralista, ni seguidor de buenas costumbres, ni políticamente correcto, no voy a decir que a mí me ha dado envidia, de la mala y de la buena como dicen, y no me siento mal por ello, y creo que la mayoría de los que leen esto también han sentido, de las dos, en su momento.

Ahora bien, también creo que la envidia ha sido sentida por otros hacía mi. No lo digo porque tengan muchas cosas que envidiarme, o al menos eso pienso yo, como método de defensa y al mismo tiempo porque considero que es así. Yo no tengo nada en contra de la envidia, ni de que la sientan y se sientan de alguna manera, bien mal o regular, o sea envidia de la buena o de la mala. La verdad eso no me incumbe ya que yo soy el objeto de la misma y nada más.

Si debo decir que de todas maneras he sentido que esa envidia que me sienten tiende a tener resultados negativos. Me refiero a que de una u otra manera la gente se aleja, deja de hablarme, se desaparece, hoy en día me borran o bloquean del FB, se vuelven hipócritas y demás cosas que me han sucedido. No voy a negar que la envidia es normal sentirla y que algo tendré que me envidiarán, como yo le envidio cosas a otros, pero me parece que de alguna manera hay que sobrepasar, tarde o temprano la envidia, y dejar esas actitudes de lado. Yo no tengo la culpa de que me envidien y no trato de alejar a nadie por cosas que tenga, haya hecho o lo que sea, pero es triste ver como se siente que lo tratan a uno diferente simplemente por tener, o no, algo que ellos desean.


25/5/16

Libre albedrío

Siempre me ha causado curiosidad eso de la vida, eso del destino de Dios o el demonio, de si hay cielo o infierno, de qué pasa después de la muerte y de si uno toma o no sus decisiones. Dicen por ahí que uno mismo se hace su futuro y que no está escrito, está en escritores y hasta en la cultura popular, también lo dice la famosa ley de atracción, en que uno atrae lo que quiere y que la mente es la que dictamina todo lo que atraemos a nuestras vidas.

Yo creo en todo eso, al menos en teoría, en la práctica creo que hay muchas cosas que no son claras, pero si creo en que funciona y que estamos esclavizados por nuestra mente y que de alguna manera eso es lo que dictamina nuestras vidas. Podríamos decir que eso es el libre albedrío, tomar nuestras decisiones de manera libre, pero por el otro lado está el destino, esa creencia de que estamos aquí para algo, aprender, crecer o reencarnar, no importa la creencia de cada quién, pero seguro muchos también han pensado en eso.

Es ahí dónde viene la dicotomía y lo que quizás afecta muchas de mis decisiones, y quizás las de otros. Yo creo firmemente en el destino, no creo en la reencarnación ni en que venimos a aprender algo, como tal digo, si hay algo que aprender pero no algo que nos impulse a una mejor vida después de la muerte o algo por el estilo. Yo creo que es algo así como Matrix, estamos atados a un destino y queremos crecer y aprender para despertarnos a la realidad, eso es todo. Ahora bien al creer en el destino pienso que el estar aquí en este momento es lo que la vida tiene para mí, haya o no buscado eso, sin pensarlo, porque no lo pienso seguido, mi destino era estar aquí y ahora. No tengo problema con eso porque de cierta manera creo en el destino, pero al mismo tiempo creo en la ley de atracción y es aquí dónde todo se vuelve más complicado.

Si podemos cambiar algo en nuestras vidas con la ley de atracción, que pasa, entonces ¿tenemos libre albedrío?, o es el destino que nos hace creer que estamos utilizando la ley de atracción para obtener algo pero al final no es libre albedrío sino el destino que todo el tiempo nos llevo al mismo punto. Si se ponen a pensar es algo complicado de responder, si creo que uno atrae las cosas que quiere a su vida, inconsciente o conscientemente, por medio de los pensamientos, pero la vida igual, como todo en el universo, es algo casual, tiene un ciclo y tiene un destino, si todos fuéramos iguales y deseáramos lo mismo entonces todo sería aburrido, por eso el destino nos lleva a donde tenemos que estar para que todo esa perfecto balance. Si es así significa que no existe la ley de atracción, como tal, sino que creemos que la usamos cuando realmente el destino mismo nos lleva a usarla para conseguir lo que creemos que hemos escogido pero ya lo hemos escogido desde antes. 

Ahora si existe completamente el libre albedrío y la ley de atracción, ¿por qué la mayoría de la gente desea otras cosas en algún momento de su vida y no se enfocan en lo que quieren?. Si lo pensamos así, cada persona podría cumplir sus sueños y atraer eso que quiere para su vida, no digo que sea fácil, pero paso a paso pude ir acumulando lo necesario hasta que ese momento llegue y casi todo el mundo sería completamente feliz y pleno. Pero no es así, podrán decir que no todos creen en la ley de atracción o no saben como usarla, eso es verdad, pero la ley de atracción está presente todo el tiempo, porque es inconsciente también, no necesitan conocerla para que funcione, si tienen buenos pensamientos cosas buenas pasan y pueden lograr lo que quieran simplemente por ser personas optimistas, pero aunque es el caso de muchos, para otros tantos no funciona tampoco. 

Entonces mi pregunta es que tanto destino o libre albedrío tenemos, es quizás todo una ilusión de pensar que tenemos control sobre lo que queremos y que nuestra mente puede atraerlo, o es al mismo tiempo el destino mismo que nos lleva a esa vida, sea que lo pensemos o dejemos que pase. Todo esto va a que uno no quiere la vida que tiene, para mucha gente no digo para todo el mundo, entonces ¿si uno es lo que piensa y eso no era lo que quería, por qué lo tiene?. Sea o no consciente si uno desea algo en el fondo y siempre ha trabajado para ello y siempre espera eso entonces al no obtenerlo significa que el destino era otro, que la vida que uno pensaba que era la de uno, no es, y que la misión o función de uno en el mundo es esa particularmente. 

Es algo complejo, yo creo en las dos cosas, por ende pienso que mi vida es como es porque es lo que el destino tiene para mi, por otro lado creería que he atraído y atraeré otras cosas con mi mente si realmente lo deseo y me concentro, pero al final no sabré, así lo obtenga o no, si hice algo mal para no obtenerlo o si mi destino es otro al que deseo, o si lo obtengo, igualmente era el destino el que me hizo llevar a desear eso que tanto quería, porque igual hacía parte de mi vida, y yo creeré que lo atraje cuando realmente no fue así.

Si el resultado es positivo sea lo que sea no importa, pero si el resultado es negativo entonces es dónde uno no sabe si es el destino o que uno está usando la ley de atracción mal o las dos cosas o ninguna, y es ahí dónde radica el problema. Si uno no está pleno con lo que tiene puede cambiarlo, pero si no cambia entonces ¿es el destino o algo que uno hizo mal?, ¿por qué desde el comienzo está uno en esa situación que no está satisfecho o pleno con lo que tiene para luego tratar de reversarlo o pedirle a Dios un cambio o usar la mente para hacerlo? Si uno cree en el destino o cree en que uno hace su propia vida no debería cuestionarse eso en ese momento, ya que cualquiera de las dos le daría a uno la respuesta, es tu destino o eso es lo que tú quisiste, en ese punto es en dónde uno no sabe qué poder tiene. Podré cambiar el destino si uso mejor mis pensamientos o mis pensamientos, que yo creo son libres no lo son, y me trajeron a este destino que ahora quiero cambiar. ¿Y si lo cambio, lo hice yo o el mismo destino me iba a cambiar?. 

Creo que no hay muchas respuestas a ello y al final no creo que se trate de saber a ciencia cierta si hay o no destino o ley de atracción, simplemente de sentirse conforme con cualquiera que sea, ya sea que se pueda cambiar la vida con los pensamientos o si se cree en el destino asumirlo y seguirlo porque ese es el camino. Al final lo ideal sería simplemente no cuestionarse, no desear nada que uno no tenga, y dejar que todo pase, ya sea por el destino o porque nuestros pensamientos nos lleven a alguna parte. Desafortunadamente para personas como yo no es posible no pensarlo, porque una parte se resigna a creer en un destino fijado, pero al mismo tiempo se resigna a creer que todo es lo que pensamos, y me gustaría ser como tantos otros a los que realmente no les importa.

Resignación

A mis 36 años de vida he llegado a una conclusión, quizás no definitiva, pero al menos a un punto en dónde veo la vida como una serie de batallas, en las que a veces uno no sabe ni siquiera como entró, y en otras tantas por decisiones que uno toma, buenas y malas, y de ahí todo se vuelve una batalla. Pero no quiero que se entienda batalla como algo negativo, no se trata de vencer a alguien per se, sino de vencerse a sí mismo. Lo digo porque uno toma malas decisiones en la vida, la mayoría creo yo, no se pueden cambiar, es demasiado tarde o fueron decisiones demasiado grandes que nos llevaron por el camino que ahora recorremos y es demasiado tarde, a cierta edad, para comenzar de nuevo, solamente por el simple hecho de que la vida trae otras prioridades y aunque se podría comenzar de nuevo si así se deseara el afán por las cosas urgentes no dejan tiempo para lo importante.

La batalla se libra con uno mismo, por reconciliarse con aquellas malas decisiones que se tomaron, malas no en el sentido explícito de la palabra, sino más en que quizás esperábamos otro resultado, positivo, y al final nos quedamos con algo que no esperábamos o no queríamos. La lucha es por reconciliarse con esos errores que se comenten, casi siempre en todas las etapas de la vida, grandes o pequeños, algunos repercuten en el futuro, otros están ahí constantemente, otros simplemente se dejan y se olvidan porque no hace falta ni siquiera pensar en ellos.

Debo confesar, y no sé si alguien realmente lee esto o no o puede darse ideas del tipo de persona que sea yo, pero eso no me interesa, que la mayoría de decisiones que he tomado en mi vida son para arrepentirse. Podrán preguntarse como alguien puede cometer tantos "errores" o malas decisiones en la vida que lo lleven a decir eso. La verdad no tengo respuesta a esa pregunta, hasta hace poco he caído en cuenta del cúmulo de malas decisiones y de errores que he cometido que me han llevado a la vida de hoy y a de cierta manera desear que casi todo fuera totalmente diferente a como es ahora. Si, debo confesar que no soy feliz con mi vida en gran medida, eso no signifique que me queje, porque realmente tengo una buena vida y he sido privilegiado de poder haber hecho tantas cosas, los aciertos que he tenido porque no todo ha sido malo, y sé que mucha gente me envidia, buena y mala envidia, por tener lo que tengo, y aún así digamos que me "quejo". Sí, somos seres humanos y no estamos satisfechos con nada y siempre queremos más o quisiéramos algo que no tenemos y demás, yo no soy diferente a ninguno de ustedes y también quisiera tener otra vida, más que tener más cosas o menos cosas simplemente no quisiera estar donde estoy en este momento.

No es que mi vida sea mala y sea infeliz en el término real de la palabra, porque no lo soy, pero debo admitir, y no es fácil hacerlo, que he cometido errores y tomado malas decisiones, en algunos casos errores y decisiones de las cuales era consciente que me podía arrepentir luego, lo que lo hace aún más triste y no puedo culpar a nadie de ello más que a mí, y que desafortunadamente algunas de esas decisiones han sido tan profundas que me pesan y me pesarán el resto de la vida, o al menos hasta que me dejen de importar, pero como tengo 36 años la cosa se vuelve aún más compleja, seguramente a los 40 o más ya me dejarán de importar muchas cosas, pero no quisiera que fuera así, quisiera tener 18 para que a los 30 me dejen de importar pero haber tomado otras decisiones que pudiera reversar, ahora no puedo hacerlo y eso me pesa cada día. No tengo una vida feliz, pero no es que no sea plena, tengo todo lo que necesito realmente, solamente que eso que tengo en cierta medida no es lo que quisiera tener. 

Y es por eso que he llegado a la conclusión que como no se pueden arreglar las cosas del pasado ni puedo cambiar ni devolver el tiempo, no queda más que resignarme y conformarme con lo que tengo porque no hay manera de cambiarlo, porque todo recae sobre mí y creo que el precio que hay que pagar es la resignación a tener una vida que no quiero, vuelvo y repito no es que no la quiera como tal porque mi vida es lo que muchos desean, solamente que quizás quisiera eso con otra persona, en otro lugar, con otra circunstancias. Pero no es así, tengo todo lo que podría tener o lo que se necesita para tener una buena vida, y no me refiero a todo literalmente, pero tengo las oportunidades, capacidades y demás que me permiten tener acceso a todo eso, desafortunadamente no es como quisiera que fuera y daría todo por poder cambiar algunas cosas, otras no tienen arreglo, pero habría algunas que si tuviera la posibilidad daría lo que fuera, le vendería el alma al diablo (no creo en el diablo ni en Dios, pero para que se entienda uso un dicho popular) para poder cambiar solo un par de cosas, no pretendo ya a estas alturas cambiar todo porque sería también muy descarado de mi parte, quién me manda a tomar malas decisiones, pero al menos me gustaría tener la oportunidad para cambiar una o dos cosas, para poder al menos encontrar un balance entre la frustración y la felicidad que esas cosas me producen.

De verdad no saben cuánto daría por cambiar esas cosas, tan solo ese par de cosas, para al menos tener razones para levantarme todos los días. No piensen que he pensado en suicidio ni nada de eso porque sé que hay que asumir las decisiones y errores que uno comete y no voy a huir de esa manera, pero no les voy a negar que sigo con vida porque simplemente soy joven, mi cuerpo está bien y porque no me ha tocado, pero si me preguntan sinceramente no tengo muchos motivos para levantarme día a día solamente esperar que el tiempo pase. Seguramente me arrepentiré en 30 años de lo que digo ahora porque quisiera tener más tiempo para vivir, o quizás no, pero ese es otro asunto que seguramente me propondrá otros retos en su momento.

Ahora estoy solamente resignado, simplemente porque quería otra cosa, porque no pensé que ciertas decisiones me llevaran a este punto, porque no pensé que me fuera a encontrar con cosas que me hicieran dudar o darme cuenta que realmente en muchos casos estoy viviendo una mentira. Me he mentido a mí mismo, me he metido en un mundo que cree sin querer quizás para protegerme de muchas cosas a las que le tenía miedo y pensé que no iba a ser grave o que en algún momento me iba a dar cuenta o iba a tomar otras oportunidades pero cuando me di cuenta ya era demasiado tarde, y aquí estoy deseando que al menos algo fuera diferente, no todo porque de alguna manera soy responsable de mi propia vida, pero una segunda oportunidad para algunas cosas no me caería mal y poder tomar la decisión que no tomé. Ahora el por qué tomé la decisión en su momento si sabía que me iba a arrepentir quizás, no lo sé, en algunos casos porque no había otra alternativa, en ese momento, porque no veía qué más hacer sino seguir la corriente de la vida y tomar lo que se me presentara como una oportunidad y en otros casos como dije, por miedo a que no pasara nada más, mi vida siempre ha sido llena de acontecimientos profundos para el espíritu y la vida pero banales y triviales para los demás, mi vida no es nada interesante en la superficie, y quizás por pensar que iba a ser así siempre tomé decisiones porque no quería ese camino de soledad y lúgubre que había vivido. 

Hay cosas que han cambiado y estoy siendo objetivos, en un mejor lugar y con todo lo que igual deseé en su momento, solo que no era así tal cual como lo había soñado o deseado. Por eso me resigno, me resigno a que he tomado decisiones que no es que agranden más las cosas pero si hace todo más complicado y cada vez me llevan a dejarme en esta vida, cómoda, si, pero no deseada que tengo y que de aquí en adelante no tengo motivos para seguir adelante, simplemente espero el paso del tiempo a ver si pasa algo o no pasa nada, al final creo que ya me da igual. No me quejo porque estoy bien siendo objetivos y la vida no es color de rosa para la mayoría, pero no niego que si tuviera la oportunidad de volver 3 o 4 años atrás hubiera hecho las cosas diferentes y seguro estaría hoy en otro lugar, con todo lo que tengo ahora, pero con lo que realmente quiero y pleno y feliz de tenerlo, y tener un motivo para levantarme todos los días.

17/5/16

Cosas varias que nos sirven a todos/as

Un poco de reflexiones para todos/as los que, si de pronto pasan por aquí, lean y solamente piensen en ello.

Primero quiero aclarar que no se trata de señalamientos ni nada por el estilo, estas son cosas que he pensado y pienso desde hace rato y he discutido con mi círculo de amigos o con mi mujer, cosas que pasan por la cabeza. Aunque suene a que estoy juzgando no es así, si  me parece que hace falta realmente entender las cosas y ser consecuente como se actúa y las cosas que se dicen, pero entiendo que en este mundo moderno es difícil y que puede más la aceptación, el qué dirán, y tratar de mostrarse al mundo como un tipo de persona quizás por aceptación personal o por creencias. No juzgo en general a los que lo hacen, me dan un poco de lástima y tristeza, pero el mundo es así y hay gente para todo y seguramente se necesitan por alguna razón.

Tampoco quiero que esto sea o se interprete como otro "Ataque de violencia" o "violación de la intimidad" de Adriana Medina Meneses, porque la verdad, por razones que explicaré, me parece que esos argumentos son vanos, superficiales y sin alguna justificación real más que un ego y un orgullo grandísimo. Puede que suene a eso, pero no lo es, Adriana Medina Meneses es la persona más maravillosa que he conocido, por su entereza, por ser fiel a sus creencias, así sean equivocadas y actúe de otra manera eso no le quita lo válido que es actuar de cierta manera con tanta seguridad. Pero como toda persona en el mundo tiene sus defectos, que quizás ella no conoce o no sabe o de pronto si y no le importa.

Lo que si quiero dejar claro es que Adriana Medina Meneses no es la persona que dice ser, y ahora entiendo el por qué de un comentario que ella me hizo de una compañera Colombiana que dijo que ella no le creía lo de cara de mosquita muerta que no rompía un plato que quería cambiar el mundo, o algo similar. La primera parte si, la verdad ahora entiendo por qué quizás esa mujer vio eso en ella, y es cierto, lo de que no rompe un plato no puedo decir si si o no, pero es posible que no lo haga.

Con esto me refiero que Adriana quiere pasar por ser una persona que lucha por el bien de los niños, o de la humanidad, cosa que me parece muy loable y me parece que todos deberíamos hacer, y aquí soy enfático TODOS DEBERÍAMOS, y soy enfático porque yo no lo hago, y lo reconozco y no me da pena ni miedo ni vergüenza decir que no lo hago. No lo hago porque no soy hipócrita, como Adriana, en que no me ando tomando miles de fotos con niños o haciendo buenas obras para mostrar lo buena persona que soy y que la gente lo apruebe y me diga que buena persona soy. No, no soy tan hipócrita para hacerlo, tampoco lo hago porque hay que saber en qué se mete uno. Adriana hace campañas de UNICEF para ayudar niños, pero al parecer ella no está muy informada de como realmente funciona UNICEF, de pronto no ha hecho la tarea, no lo sé. ¿Ustedes creen que una organización como UNICEF, realmente necesita pedir dinero de donaciones para dar un pañito de agua tibia? Es UNICEF por Dios santo, tienen todo el poder para solucionar el problema de miles de millones de niños en un año a largo o mediano plazo al menos, pero lo que sucede es que la mayoría de los que están ahí no hacen nada, se ganan millones en sueldos, y hacen campañas, ridículas, para dizque ayudar niños cuando ellos mismos, las personas mismas, así como Adriana, tienen lo suficiente si quisieran para realmente parar el problema sin necesidad de aprovecharse de la gente, tienen suficiente poder, influencia y conexiones para hacerlo, si quisieran, por otros medios y seriamente. UNICEF como casi todas, por no decir todas, las organizaciones de la ONU o similares no son más que una fachada y un negocio en dónde quizás el 20% de los empleados realmente quieren hacer algo de verdad pero no pueden.

Ahora no quiero que piensen que no creo que haya que hacer algo, claro que si, pero no hay que ser hipócrita al respecto ni tratar de mostrarle al mundo lo que uno hace. Les aseguro, y puedo comprobarlo, (cosa que a Adriana a pesar de ser abogada no aplica que todo es con pruebas y para ser abogada debería saber que las pruebas son lo que valen, porque ella a mi me trata de criminal y de muchas cosas pero a la hora de mostrar pruebas se hace la santa diciendo que no hace nada, pero es porque no las tiene, error de ella), que yo he hecho más cosas por ayudar a mucha gente, que ella ni muchos saben, y no ando poniendo fotos en twitter, Instagram ni FB como Adriana hace. Yo no quiero llamar la atención a nadie le importa si ayudo o no, lo hago porque quiero, por mi, no por los demás, no necesito aprobación ni likes ni corazoncitos en Instagram de nadie para saber que estoy haciendo algo bien.

Pasando a algo similar, eso de tomarse fotos (selfies) y publicarlas por todo lado es una falta de autoestima y es un poco triste y patético tener que hacerlo para obtener likes de la gente o recibir piropos o comentarios de admiradores/as al respecto. Por favor dejen de hacer eso, la selfie ocasional está bien y es inevitable, pero si vieran el Instagram de esta persona se darán cuenta que es una forma terrible de llamar la atención y si pueden ver el FB en gran medida también. No digo que sea la única la mayoría de hombres y mujeres bonitos feos regulares o promedio lo hacen y es patético y triste que tengan tan poca autoestima como para andar por ahí tomándose fotos a toda hora y publicando a todo momento. Además, y no lo digo yo y no puedo decir que creo 100% en dichos estudios, pero ya he escuchado y leído al menos 4 o 5 estudios y artículos que hablan de que tomarse exceso de fotos es falta de autoestima y de sexo, o sea que aquí a más de uno le hace falta una buena cogida. No me consta y no lo sé, pero seguramente algo tiene que ver en cierta medida si hay varias fuentes que lo dicen.

Volviendo al tema de la aprobación. La primera gran cosa que le critico a Adriana Medina Meneses es eso, no tienes que andar poniendo las fotos de todas las "buenas obras" que haces para que la gente se entere, porque lo haces es por eso y no por nada más. Lo mismo con las selfies, si tu eres una mujer hermosa nadie lo niega y seguro como he dicho antes de eso se vale para manipular personas, como quizás el médico que operó a su madre, pero una vez salió de la operación ni más, que raro, y como lo hizo conmigo en cierta medida de alguna manera diferente pero al final de cuentas igual. Es algo que no solo tiene ella pero que es realmente triste.

Por otro lado yo no niego ni negaré nunca que quiero un mundo mejor y que hago todo lo posible siempre mientras tenga un Iphone o un Mac o ropa de diseñadores de ciertas marcas, como GAP, cuando está más que comprobado que hay niños menores de edad trabajando hasta 15 o 16 horas en fábricas en China, Bangladesh, Sri Lanka y otros tantos lugares para que uno pueda tener esos aparatos y sentirse orgulloso de hacerlo. Adriana Medina compró un Iphone 6, creo, porque dijo que se dio un "regalo" porque el otro se le dañó, no tengo nada en contra de eso, cada uno verá que hace con su plata y como se la gasta, pero después salir a decir que es una defensora de la hambruna infantil o que ayuda a los niños con cáncer cuando ella misma está causando el problema. Puede que haya reunido 200 euros para ayudar a niños en el África, pero al mismo tiempo el solo hecho de comprar su teléfono la hace culpable de otros tantos niños con enfermedades , como cáncer, o que mueren de hambre por trabajar todo el día en dichas fábricas para poder comprar dichos objetos.

Dirán que yo soy hipócrita también porque uso lo mismo, pues si y no, si lo soy porque aunque también ayudo a las personas que lo necesitan y cuando puedo y me duele ver el sufrimiento, pues lo hago sin importar nada. Ahora yo sé que soy parte del problema y no de la solución y es por eso que yo no ando diciendo que quiero acabar con el hambre en el mundo y que hay que cuidar los niños o el medio ambiente y demás cuando soy consciente de que no hago lo que es verdaderamente necesario para hacerlo. Por eso no soy hipócrita, yo sé que si realmente quisiera aportar un grano de arena para algo, así no cambie el mundo pero para generar consciencia al menos, debería dejar mi estilo de vida casi que el 100% y volver a otras cosas y ayudar de otra manera, pero no lo hago y lo reconozco y no me da pena decirlo y no me avergüenzo de ello para nada, porque no soy hipócrita y prefiero no serlo a aparentar ser un alma caritativa y luego tomarme una foto con un aparato que es el que justamente está causando a ritmos acelerados enfermedades y muertes, para obtener aprobación de la gente.

Ese es el punto más feo por decirlo así que tiene Adriana, ella tiene muy buena voluntad de cambiar las cosas o al menos colaborar en el cambio pero realmente no es capaz de hacer un verdadero cambio que cambie algo, o al menos que realmente signifique algo para los niños o las personas de bajos recursos en el mundo. Cuando escribí Nos vemos del otro lado, no anunciaba un suicidio como Adriana lo dice, dejé la vida de las redes sociales, cerré absolutamente todo hasta correo electrónico y me perdí de la gente, de ahí que mi gran amiga Gabriela que además ha contribuido a este blog últimamente en algunas cosas, publicara que no sabía dónde estaba, y es cierto, renuncié a mi teléfono móvil, a FB a todo lo que me vincula con internet. Desafortunadamente para mí por cuestiones laborales no pude del todo alejarme, lo logré durante más de un mes, pero mis compromisos me llevaron a reabrir mi correo y mi cuenta de FB no más. Este blog estaba en manos de Gabriela y ella me tuvo que volver a dar acceso a él porque yo le pedí que cambiara la clave, etc.

Aclaro que ella no es la única amiga mía o persona cercana que conoce sobre esto porque ella misma por su preocupación se encargó de contactar a otros amigos en común y dieron con esto, pero eso es otra historia.

Al final pude realmente vivir por un tiempo sin tanta parafernalia ni tanta atención, me dediqué a actividades realmente interesantes, compartí con mi mujer, amigos y pude hacer algunos cambios además de reflexionar sobre muchas cosas, lastimosamente no pude evadir del todo la vida virtual y me tocó, por fuerza no por convicción, abrir de nuevo mi perfil y además comprarme otro teléfono ya que el mío quedó en algún lugar de Barcelona. Si alguien creyó que me iba a matar pues lo lamento pero hay que saber leer entre líneas.

Pasando a otra cosa no se trata de decir que Adriana Medina no tenga razón, si le hice daño seguramente, seguramente pasó días terribles, por su ego y orgullo, y lo lamento de verdad. No quiero justificar mis actos pero si me parece que una persona tiene que creerse mucho y el centro del universo para venir a decir que su "vida está en la palestra pública", yo tengo todos los datos de las personas que entran a este blog, muchos son hits falsos y otros son reales, las únicas personas que leyeron esto fueron mis amigos/as, algunos, Adriana y otra gente que no sé bien quiénes son, pero asumo que son amigos o conocidos de Adriana que después de leer esto les dio los datos, muy raro que después de que se enteró de esto comenzaron a subir los hits de lectores y especialmente de Colombia. En fin eso no importa, pero si quiero decirle a todos que eso de poner la vida en la palestra pública me parece que es demasiado exagerado, que ella me confió su vida en conversaciones personales, si claro, que se supone que no debería salir de ahí, si también en eso tiene razón, ahora lo que dije aquí no es nada de que avergonzarse. Decir que fracasó su matrimonio, que todavía no sé las razones y me gustaría realmente saber por qué más allá del viaje de dicho sujeto, no es algo por qué sentirse mal, no sé que tanto pudo querer Adriana a su ex y seguramente le dio muy duro y para ella es algo terrible, por su visión conservadora y creyente, que eso es algo de lo cual sentirse mal que nadie debe saber. No veo por qué, matrimonios fracasan todo el tiempo por x y o z motivo y el hecho de que lo haya dicho no significa nada, normal, no tienes por qué sentirte mal porque la gente sepa que fracasó un matrimonio, yo no sé si el mío fracase o no y si lo hace no me interesa que todo el mundo lo sepa.

Y con esto voy precisamente al ego y orgullo que ella tiene, ella no quiere que nadie se entere de nada, si ok de pronto me excedí en contar cosas que no tenía por qué contar, pero es que lo que ella nunca entendió es que esto no es público porque nadie más podía encontrarlo sino ella y era para ella y siempre fue para ella, que luego alguien más de sus amigos y de los míos llegaron a esto fue por culpa de ella y lo segundo por culpa mía. Pero ella cree que todo esto lo hice por vengarme o por algo acerca de su novio, y ella no tiene idea de verdad de las razones por las cuales lo hice y jamás fue con esa intención. Ella no quiere cambiar de opinión y lo ve así porque es lo que le conviene, que yo quede como el malo de la película y sí claro no estuvo bien quizás usar ciertos términos, ciertas cosas o contar algunos detalles, pero bueno a ver cualquier persona con 2 dedos de frente sabe que al tener FB, Instagram, Twitter se presta para eso y cosas peores, esto no es nada y nadie sabe todavía realmente de esto ni he utilizado fotos, ni correos ni nada realmente personal que tengo que puedan ponerla en evidencia, eso si sería violar su intimidad. Pero bueno las mujeres exageran todo, entonces no hay lío, es normal.

No quiero seguir por ahora es demasiado largo y tengo cosas que hacer, no quiero que me vean como víctima porque no lo soy, me enamoré de una persona conociendo desde el principio algunos de sus defectos y no me importó y nunca se los dije, hasta hoy, porque no me importaba, ni me importa, porque de eso se trata el amor ¿no?, pero es algo que siempre he pensado y esperaba hablar con ella en algún momento. Me dejé enredar como tantos otros seguramente en palabras dulces y en actitudes que seguramente entendí de otra manera, no es culpa de nadie, no le echo la culpa a ella, pero tampoco me voy a dejar por debajear como si yo fuera lo peor y dejar que las cosas queden así. No porque tengo todo para poder mantenerme en mi posición, igual cometí errores lo sé, quizás más allá de lo imaginable y bueno traté de remediarlos pero ella no quiso, ok respetable.

Solo quiero que sepan que aquí ni yo soy tan malo ni ella tan buena como aparenta, es solo eso, que su orgullo y su ego lleven a decir que este blog le causó tanto mal es porque seguramente piensa que el mundo gira entorno a ella y que la gente que lea esto, conocida o no, le va importar si se divorció, si coqueteó con este o con el otro o le dijo algo a este o al otro, eso es tener demasiado ego y orgullo, yo tengo mucho pero me ganas Adri, de verdad que si, es normal todos lo hacemos, todos coqueteamos o decimos cosas o hay cosas de las que no se siente uno orgulloso y no quiere que mucha gente sepa, pero hay que creerse mucho para creer que es un pecado terrible haberse divorciado, supéralo, no funcionó, ok no pasa nada, ahora tienes una oportunidad con tu novio, a todas estas siempre me causó curiosidad saber ¿por qué eliminaste a toda la familia del FB y del perfil de tu mamá y de todo lado?, fue algo exagerado si pensabas que me iba a meter con el por alguna razón, no tengo nada que envidiarle a Jean para nada, solo quería saber quién era y ya como miles de tus amigos de FB ya habrán hecho también, o ¿crees que soy el único que averigua para saber solo por chisme?.

Para finalizar eso de que afecté a su madre por un correo que le envié es algo exagerado, ustedes mismos pueden leer lo que le escribí en dónde en ningún momento hablo mal o digo algo para ponerla en dicha situación, todo lo contrario le echo flores por haber criado a Adriana y enviarle un relato, nada más, si eso es "atacar a alguien" entonces estamos jodidos en este mundo.

31/12/15

2016

Bueno aquí estoy con el primer post del año. Me reconfortó de sobremanera todo eso que me dijiste ayer, al menos creo que ya vas creyendo un poco más en mi. Entiendo que sea difícil tu no me conoces y de seguro hay miles que te dicen o están pendientes de mi de la misma manera y para ti debe ser como cosa de todos los días.

Entiendo y no te juzgo por ello, yo soy un medio desconocido del cual no sabes mucho y de buenas a primeras decirte muchas cosas con tan solo haberte conocido por un tiempo es como de locos. Créeme lo sé porque hasta para mi suena loco, es más todo esto es muy loco inclusive para mi loca cabeza. Algo que si quiero tratar de medio explicarte es como soy yo, soy muy sentimental, cuando te dije que me comprometo de fondo es así, al 100% porque siempre doy lo mejor de mi para los demás, para compartir, crecer, aprender y ser mejor ser humano cada día. Es por eso que a veces en Colombia me cuesta creer en la gente, allá se usa mucho la doble moral y no dar puntada sin dedal y yo jamás he sido así, me han herido mucho por dejar mi corazón en la arena, expuesto, ya sea para una amistad, una relación, mi trabajo, o lo que sea. Es por eso que también me retraigo, a veces soy callado, prefiero alejarme y tomar fuerzas para seguir adelante en un mundo que siento no es en el cuál debí haber nacido. 

Es por eso que tú con tu inmensidad y tu corazón y que no te das por vencida me has devuelto esa fe y eso que pensé jamás encontrar en alguien, en cierta medida alguien que se comprometa por convicción sin esperar nada pero que lo de todo, y eres la única que realmente siento que lo hace. De ahí a que mis sentimientos por ti sean tan fuertes, jamás esperé que alguien así de verdad existiera, a veces por momentos porque me había pasado con otra gente, pero al final eran solo destellos de buen corazón, tu no, tu eres siempre así constante y en la lucha y no sabes cómo me siento yo de haberte encontrado por fin.

Otra cosa que me encanta es tu capacidad para seguir firme a pesar de las envidias, me acuerdo mucho de un problema que me contaste, hace casi ya un año, con una compañera de trabajo que de cierta manera te dio a entender que como habías fracasado en tu matrimonio lo único que podías hacer es seguir estudiando. No sé si te acuerdas, muchas mujeres se sentirían super mal y quizás caerían en depresión pensando en su pasado, etc, etc, lo sé porque tengo amigas que son super sensibles y se dejan amedrentar fácil con comentarios. Pero no, tu no, tu eres fuerte y me lo comentaste como cuestión de mira lo que pasó, pero como si fuera lo más normal del mundo, y eso te lo admiro y te lo respeto, porque sé que es difícil ser mujer en Colombia, en el mundo y además que sé que es difícil después de todo lo que viviste que te lo recuerden y que te pongan el dedo en la herida para hacerte sentir mal. Lo comprendo y eso es algo que me enamora montones y es de admirar, así como ya te había dicho antes eres incorruptible también en cuanto a tus principios y tus objetivos, que cómo te dije en el regalo de navidad, quizás yo si pequé por ser débil y darme por vencido al ver que a la gente no le importa el corazón sino lo material y lo superficial, y lamento haberlo hecho, me perdí, pero gracias a ti he retomado fuerzas y me haces ser mejor ser humano y eso siempre te lo voy a agradecer.

Pero bueno esto no se trata de mi y es una pequeña entrada no más por el año nuevo, esperando que estés mucho mejor de tu garganta y que hayas disfrutado el nuevo año, creo que ahora te diré muchas cosas por aquí más que por whatsapp ya que estás con alguien y es incómodo, pero igual trataré de hacerlo cuando pueda y me nazca, que es siempre, pero a veces me lo reservo.

Por otro lado sigo pensando y pensando en mandarte un mensaje de año nuevo pero no quiero decir lo que siempre dice uno, los mejores deseos y que sea un año lleno de esto y de lo otro, que es válido y no digo que esté mal, pero es que no me salen las palabras para decirte tantas cosas desde el fondo de mi corazón que o tengo que esperar o algo tendré que inventarme para que puedas al menos entender algo. Espero me lleguen pronto para poder escribirlo y no que pasen meses y luego lo recuerde.

Igual como te dije mi corazón es tuyo y siempre está contigo y con los tuyos. Espero este año si ser juicioso y darte un poco de mi corazón cada día escribiendo aquí.

6/2/14

Los sustitutos

Un viejo refrán dice que todo tiempo pasado fue mejor. Yo no creo encontrarme en una posición tan privilegiada para poder determinar si es o no cierto, nací en la mitad de ese pasado y el futuro que habría de venir. Justo en el punto de quiebre en dónde muchas cosas comenzaron a cambiar, y claro está como era tan pequeño, muchas de esas cosas simplemente aparecieron frente a mí cuando ya tenía uso de razón y tampoco estuve ahí para ver el proceso de cambio de un pasado a un futuro, presente para mí, en el cual muchas cosas son diferentes.

No puedo decir que todo tiempo pasado, con mayúsculas, fue mejor, porque realmente no viví en el pasado, en aquél pasado que no estaba dominado por las máquinas, el reciclaje, el re encauche, en lo desechable, lo superficial, y en la banalidad del día a día y de tenerlo todo al alcance de la mano. Puedo recordar ciertas cosas que hacen que dicho tiempo quizás haya tenido otras connotaciones y mejores cosas que ahora, no en el sentido de cosas materiales, sino de las cosas que de verdad hacen la vida mejor para cualquier persona.

Sin embargo al vivir en el punto de quiebre me encuentro un poco entre uno tiempo y otro, conservando algunas pocas cosas que me quedaron de ese pasado pasadas a mí por medio de mi familia, y las otras tantas con las que tuve que enfrentarme en el presente que simplemente fui encontrando por el camino. No creo que pueda tomar partido nunca sobre el pasado y mucho menos sobre el presente, ya que no tengo punto de comparación y muchas cosas son simplemente retratos en sepia, flashbacks e historias de tradición oral que a veces suenan a historias épicas como la Odisea o la Ilíada. Son simplemente fragmentos de recuerdos, fotografías y algunas imágenes que se han quedado en mi lo cual me daría pie para comparar aquello, con la vida ahora.

Sin embargo si puedo tomar partido por el presente que ha sido parte de mí vida durante la mayoría del tiempo, y digo presente porque no veo un futuro tan claro ni tan diferente al día de hoy. Toda la ciencia ficción se quedará en eso por lo menos por un buen tiempo, lo demás será simplemente una pequeña evolución de lo que ya hay para seguir nutriendo necesidades inexistentes en los seres humanos, cada vez con un pequeño aditivo que nos prometerán nos hará la vida más fácil, paso a paso. Este proceso durará quizás por muchos años más, décadas y hasta otro milenio, tampoco lo sé, pero es claro que mi presente cambió vertiginosamente en un corto período de tiempo pero luego se estancó y avanza a menos de la mitad de lo que solía hacerlo. Hay pequeños avances, tan pequeños que para la vida cotidiana de cualquier persona son totalmente irrelevantes. Hablan de muchos avances y descubrimientos, que parecen salidos de una película, pero la verdad es que el desarrollo e implementación de los mismos al público masivo está bastante lejos, no hay suficiente obsolencia presente para introducir algo completamente avanzado, hay que seguir exprimiendo lo más que se pueda lo existente.

En cuanto a la vida cotidiana y todo lo que eso conlleva, sus avances, sus mejoras por medio de terceros, aparatos, que nos facilitan, o complican las cosas, no hay mucho que decir, o hacer para ese caso, es un virus simplemente que se propaga sin que seamos conscientes o sin que a gran escala podamos, o más bien ¿queramos?, hacer algo al respecto. Digamos que es una batalla que casi nadie quiere pelear, aunque existen aquellos que se oponen a los cuales admiro de cierta manera. No puedo tomar partido por el pro o el contra ya que nunca he sido de extremos, pero si puedo decir que me encuentro dividido a veces entre dichos avances que nos facilitan la vida, entre que tan buenos son o en si realmente necesitamos de ellos para vivir.

Pero el asunto no radica en ello, aunque su influencia es innegable, lo que más me inquieta es el modo en como poco a poco todo aquello ha comenzado a transferirse a la vida personal a una velocidad alarmante. En un tiempo, no muy lejano, todo lo exterior era simplemente una ayuda, una herramienta para facilitarnos las cosas o para simplemente mantenernos comunicados, en contacto, hacer todo más fácil y rápido. Muchas de esas cosas, como éste medio y la computadora en dónde escribo, han mantenido dichas funciones con adiciones que de a poco, más pronto de lo imaginado, se han tornado casi indispensables y ya no simplemente están ahí para ayudarnos sino que se han vuelto partes elementales de la vida cotidiana.

La cultura “pop” y todo lo que ello conlleva ya no solo es un elemento de expresión artístico o estilístico, sino que se ha vuelto un estilo de vida personal, más allá de la parafernalia de los aditamentos y demás, se ha introducido en cada uno para hacer todo más light y desechable. Muchas de las cosas que deberán ayudarnos a estar más cerca de nuestros seres queridos lo que hace es alejarnos más, solamente sirve para estar más cerca de aquellos que están realmente lejos, pero para los que están constantemente ahí simplemente nos aleja. Nos facilita nuestra vida en cuanto a que podamos “saber” lo que todos hacen, cuando queramos y nos evitamos los desplazamientos, las llamadas telefónicas, la interacción, y lo cambiamos por la facilidad de saber lo que todos hacen, en tan solo diez minutos, y con eso creemos que cumplimos y estamos en “contacto” con nuestro entorno.

Pensé que dicha invasión de la no vida iba a demorarse un poco más, pero cada vez veo que nos hemos convertido en elementos “pop” para los demás. Ya no somos importantes, no somos cercanos, no somos nada más que un avatar, una imagen, un ícono, una cara feliz producto de un código binario, un enviar, un adjunto en la vida de los demás. Nos hemos convertido en eso que en su momento era una imagen lejana que simplemente hacía parte de un momento de la historia en dónde todo se volvió accesible y desechable con la misma facilidad. Eso que por algunas décadas estuvo ahí simplemente como una imagen en un televisor, como un ídolo, como un ícono lejano, se ha convertido en cada uno de nosotros, sin el glamour y la parafernalia alrededor, simplemente como un ente made in china que se desecha una vez no sirve para nada.

Puede sonar un poco descabellado, pero es porque igualmente no somos conscientes de que en una medida más grande es así, somos elementos desechables, reemplazables y ya casi inanimados en la vida de otros y muchas veces inclusive en la nuestra. Nos hemos convertido en la mala versión de aquellos ídolos que parecían tan intocables y que solo podíamos poseer por medio de afiches, revistas y demás, nosotros no estamos en esa élite, que sigue existiendo, pero ahora hacemos parte de la foto de perfil, de los quince minutos, mega bytes, de fama con todas las posibilidades que nos ofrece el presente y sus beneficios. Nos convertimos en un elemento como cualquier otro, un comercial de treinta segundos, un hit de verano, un video viral que mantiene el interés hasta que aparezca el próximo o hasta que sea tan viral que pierde significado. Lo que más me preocupa de todo esto es que no nos hemos dado cuenta al punto en el que hemos llegado por utilizar aquellas cosas que nos dicen nos hará la vida mejor, más fácil, la cual nos genera acceso a todo lo que queramos, verdadero y falso, estar conectados, ser parte del “futuro” de esa ciencia ficción de antaño, pero sacrificando nuestra identidad por ser un producto prefabricado a las necesidades, no de nosotros, sino de dichos aparatos y facilidades de la vida moderna.

En un comienzo ellos eran adaptados a nuestras necesidades, ahora nosotros somos adaptados a las necesidades de ellos. Es verdad que no todo es tan negro y que de alguna manera todavía quedamos conscientes que preferimos la risa verdadera que el jajaja monótono y aburrido de un texto frío. Pero cada vez más y más ente se siente cómoda con ser un elemento “pop” y tratar a los demás como tal, que no sé si llegará el momento en el que seamos totalmente prescindibles hasta en nuestra forma de ser, que nos convirtamos en un personaje de un video juego al cual accedan simplemente cuando tengan la necesidad de hacerlo y más allá de eso que hagan con ese personaje lo que venga en gana, ya que no tendríamos vida propia y viviríamos por medio de aquellos que nos dan un toque para hacernos sentirnos vivos.


 El pasado quizás haya sido mejor, y peor en muchos aspectos, jamás podré comprobarlo, y tampoco podré decir que éste pasado sea mejor que el futuro que viene, ya que no estaré allí para verlo pero si tengo que adivinar diría que sí será mejor y que quizás el futuro ni siquiera exista porque nosotros a pesar de seguir respirando y ocupar un espacio parecemos cadáveres que somos fácilmente sustituidos por el siguiente en fila, que podemos ser desechados y olvidados cuando otro, más actualizado al momento en cuestión, tome nuestro lugar. Todavía existe la verdadera amistad, todavía existe el vínculo, la verdadera conexión, a pesar de que ha sido reemplazada de a poco por otros vínculos y conexiones que se vuelven cada vez más importantes, y la sustancia y la esencia cada vez menos relevantes. Para los que estamos atrapados en medio de ese pasado, que suena mejor y peor, y este presente, o futuro, quizás es una lucha difícil pero todavía algunos nos mantenemos en pie y no queremos ser un elemento substituible de nadie y queremos todavía seguir viviendo y soñando al lado de todos los verdaderos vínculos y conexiones que hemos cultivado a través del pasado, el presente y lo que será del futuro.

10/1/14

Adentro

Y todos pensamos que somos los únicos, el mundo siempre fue tan pequeño en un momento que creíamos poseer todo lo necesario para salir a conquistar el mundo, ese pequeño mundo de nuestras ideas, el ideal, lo que podíamos ver. No parecía tan difícil, si otros pueden también nosotros, pero a medida que pasa el tiempo y el mundo se vuelve más grande, y a su vez más pequeño, quizás podamos entender un poco la insignificancia de nuestra existencia, y que nuestro paso, por largo o corto que sea, no es más que un parpadeo en la inmensidad de la creación, que ni siquiera comprendemos.

Y por eso buscamos alrededor todas aquellas cosas que nos hicieron falta, porque todos crecemos con vacíos, con traumas, problemas, familias que hasta una cierta edad parecen ser perfectas pero que realmente son más disfuncionales que cualquier cosa que hayamos imaginado. Es ahí cuando el sueño empieza a transformarse en una realidad que nos cuesta entender, quizás esos años de adolescencia son el purgatorio para poder tratar de aceptar una realidad que parece que fuera tétrica y un poco surreal, por fuerza debemos superarlo y querámoslo o no terminamos embarcados en la aventura de la vida, siempre anhelando porque cada paso que demos sea más seguro al anterior, así nunca sepamos con certeza hacia dónde nos dirigimos.

Buscamos en nuestro entorno todo eso que nos pueda brindar equilibrio, todo aquello a lo que no tuvimos acceso, esas disfuncionalidades que nos dejó la niñez y la vida que poco comprendemos. Nos dejamos cegar por los deseos de las cosas que nos ofrecen, esas cosas que vemos, comenzamos a hacernos una idea de todo aquello que nos hace sentir bien, o creemos que nos hace sentir así, y todo aquello que no. Podemos desviarnos un poco, por ignorancia, por curiosidad, o porque simplemente estamos demasiado perdidos, y probamos algunas cosas alternativas que simplemente están ahí, podemos dar y dar vueltas en ello hasta que sucumbimos o salimos con vida. Comenzamos a hacernos un mapa del camino, comenzamos con las cosas elementales, luego vamos afianzándolas con ideales, con rasgos que queremos encontrar, tener, poseer o al menos tener cerca para que nos den un soporte y no nos deje desfallecer. Continuamos cada vez buscando más detalles, ubicando todo aquello que queremos en cada cosa de nuestras vidas, de a poco vamos consiguiendo, exitosamente, ciertas cosas que comienzan a forjar esa utopía de nuestro camino, mucho depende de nosotros y siempre así no seamos conscientes, estamos concentrados en conseguir dichos objetivos sin importar el costo.

Tratamos de no repetir los errores de nuestros ancestros, tratamos de aprender algo que sea útil para mejorar la humanidad, sin embargo muchas veces terminamos haciendo lo mismo potenciado mil veces más o simplemente tenemos nuestros propios métodos para lograr afectar a aquellos que vienen tras de nosotros y los que nos rodean. Sin embargo seguimos buscando la perfección en nuestro alrededor, somos conscientes totalmente que tal cosa no existe, sin embargo nos lo negamos siempre porque no podemos creer que aquél mundo de fantasía pueda existir. Por eso nos conformamos con lo que aparece, hay que vivir y sobrevivir, y cada eso se hace más difícil, por lo tanto tenemos que hacer lo mejor de lo que tenemos para seguir adelante, a pesar de que la mayoría están cegados por un ideal que no logran comprender.

A pesar de que los tiempos han cambiado, de que cada vez estamos más cerca el uno del otro y podemos darnos cuenta de lo equivocados que hemos estado al sentirnos especiales y únicos, existe aún una resistencia a parecer uno más y tratamos de destacarnos y conseguir la aprobación y reconocimiento de alguien para no sentirnos como uno más. Luchamos contra todo lo que no debemos luchar y buscamos afuera todo lo que no deberíamos buscar. La vida se nos presenta con lo que algunos llaman pruebas y otros señales, algunos no se desvían y se mantienen fuertes ante sus principios, otros comienzan a cambiar y a dudar y toman diversos caminos pensando que ese será el correcto. No hay bien ni mal, no existe un buen o mal camino, porque ni siquiera sabemos de qué camino se trata, nos han dicho, nos han insinuado, pero realmente no lo sabemos, algunos no dudan, otros se la pasan dudando. No existe un camino, porque existen muchos que llegan al mismo, sin embargo no lo sabemos y siempre estamos en la constante duda de si el que escogimos es el adecuado.

Ahora cuando todos estamos más conectados y más cerca parece haber un cambio, algo que hace ver hacia otros lados que solamente habían sido explorados por algunos pocos, y se ha formado un grupo de búsqueda, sin quererlo, por encontrar esa verdad absoluta o eso que explique todo de manera elegante y sencilla. Sin embargo seguimos embarcados en la mundanidad de la vida cotidiana y nos es difícil liberarnos de todas aquellas cosas que creemos nos hacen sentir conformes. Seguimos en la rueda del día a día sin detenernos a veces el tiempo suficiente para cuestionarnos lo que nos depara, si hemos o no cometido errores en nuestras decisiones. La verdad es que hemos cometido muchos y no solamente contra nosotros mismos sino contra toda una red invisible que está conectada a nosotros que no podemos imaginar. No se trata de culparnos ni de buscar la redención, simplemente de entender que somos tan solo un cuerpo hecho de carne medianamente consciente de lo que hace y que por lo tanto estamos destinados a ser ruines, torpes, entre todas las otras cosas positivas y negativas que cargamos como seres humanos.

Sin embargo nos seguimos apegando a todo eso que esta ahí, eso que se puede tocar, ver y que nos satisface de cierta manera. Todos estamos ciegos, no es para sentirse mal hemos nacido ciegos y a medida que hemos crecido nos hemos vuelto cada vez más y más ciegos de lo que realmente importa. Aunque todo depende de nosotros y a través de nuestra vida siempre hemos trabajado para nosotros solos, porque es un hecho que somos egoístas y es un primer paso para admitir la realidad de lo que nos rodea, seguimos buscando afuera todo lo que está adentro. Lo más importante siempre se encuentra dentro de nosotros mismos, lo de afuera es simplemente un escenario que igualmente se puede cambiar, que podemos modificar, y si no es posible no es más que una circunstancia que desaparecerá como la gente que viene y va y como la lluvia que siempre vuelve pero jamás se queda. De a poco creo que cada quién quiere encerrarse más en sí mismo porque ahí encuentra las cosas que realmente necesita, pero a pesar de esto el exterior nos atormenta y seguimos insatisfechos con lo que tenemos, queremos más, queremos alimentar nuestro ego, conociendo más, sabiendo más, tener algo que decir, algo que contar, vernos ante todos como una experiencia de la vida misma y no un simple número.

Todos necesitamos metas, propósitos para seguir adelante, por más lejanos que estén, eso es lo que hace que cada persona se levante cada día y tenga algo porque luchar, por comprarse una mejor casa, por viajar alrededor del mundo, por aprender algo, o por cualquier propósito por insignificante que parezca. Esos propósitos son los que hacen que exista el mundo y que cada día se cumplan lo que llamamos sueños y logremos metas que nos hagan creer que somos felices. Pero al final siempre queremos más, o cambiar algo que ya hemos conseguido, y seguimos alimentando el falso ego de poseer algo, material o inmaterial, que nos haga ser importantes. En el momento en que dejemos de buscar todas esas cosas y que nuestros propósitos sean más profundos sin la necesidad y el objetivo de alimentar ese falso ego, será el momento en que comencemos a comprender la realidad de todo aquello que debemos hacer y el por qué de tantas cosas que creemos entender pero que simplemente obviamos por las cosas que nos rodean.


 Todos estamos dañados, todos tenemos secretos, todos ocultamos de nosotros mismos miedos, fobias, furias, trastornos, así como también la bondad, el amor, la dulzura, el cariño, la felicidad y la capacidad de transmitir todo lo positivo a los demás sin necesidad de esforzarnos tanto. Algunos prefieren ver el mundo desde un punto de vista melancólico, quizás eso les da lo que necesitan para poder seguir adelante tratando de arreglar los arduos caminos que se encuentran. Otros prefieren ignorar todo aquello que parece salido de una fábula y viven más con la carne. Otros tantos prefieren ver el mundo como un rayo de sol que todos los días nos alimenta de oportunidades para ser mejores. Sea cual sea la visión el fin es el mismo, algunos se alejan más y otros están más cerca. Pero sin importar la visión del mundo que tengamos lo importante es nunca buscar afuera, jamás aferrarse, jamás dar nada por hecho, siempre mirar hacia adentro, todo lo que uno necesita se encuentra ahí, esperando ser encontrado.

29/11/13

Ausencia

El tiempo pasa, las cosas pasan, la gente pasa, todo es circunstancial, somos viajeros al lado del camino que vemos como todo aquello que nos rodea simplemente sigue de largo, un paisaje en movimiento del cual hacemos parte como actores y espectadores al mismo tiempo. Somos parte de un diorama, hacemos parte de otros paisajes y somos parte de la composición de otros, circunstancias que van y vienen, o desaparecen del todo en medio de las tormentas que se generan.
Uno se ausenta y no pasa nada, lo que existe alrededor no es más que una cortina para los demás para los cuales dejamos de existir, vamos y venimos como siendo colocados por una mano superior que simplemente nos maneja a su antojo, al antojo de aquellos que nos quitan y ponen como cualquier elemento decorativo. La ausencia solamente se siente cuando realmente existe una conexión un poco más profunda, no se trata de estar presente todo el tiempo, los escenarios cambian y por lo tanto nada permanece para siempre. Sin embargo aquellos que hacen parte del escenario de manera permanente se mantienen rondando, a veces más cerca otras lejos, alrededor de nosotros todo el tiempo. Estas son las circunstancias que permanecen, aquellas que como nuestra voz, nuestros ojos, gestos y demás, se quedan con nosotros de por vida, son aquellas que jamás se desvanecerán a pesar de la distancia y a pesar de la ausencia que siempre nos arrastra por momentos a refugios en los cuales podemos desintoxicarnos y otras veces nos ayudan a continuar con nuestro camino mientras tomamos las decisiones y decidimos cruzar ciertas puertas.
La ausencia es inevitable, al final somos uno y aunque en medio de un jardín de gente, siempre seremos uno, y necesitamos de aquellos momentos alejados del escenario para preparar nuestras líneas, para repasar nuestros movimientos y poder seguir en carrera. La ausencia es necesaria, es lógica, es mortal, es sincera, es todo lo que nos hace ser nosotros mismos porque al final siempre estamos ausentes para el mundo, así salgamos a la calle, recorramos mil y un lugares, somos ausentes porque nadie está consciente de nosotros salvo en aquellos momentos en los cuales los dioramas chocan y crean un universo nuevo en el cual ya no somos ni actores ni espectadores sino seres que compartimos instantes, momentos, soledades que se encuentran, sonrisas, alegrías y tristezas que se entrelazan para nutrir el camino. Guardamos un poco de allí, lo llevamos con nosotros en nuestra pequeña bolsa de artificios, con los cuales vamos decorando y construyendo nuestro panorama que nos hace presentes, pero invisibles a los demás.
La ausencia es necesaria, lo que no es necesario es todo aquello que nos rodea que no nutre aquél escenario que construimos, algunos creen que con ir y volver es suficiente, pero a veces no basta con movimientos como espasmos que simplemente nos dan vida de vez en cuando. Hace falta llenar más bolsas, hacen falta más sonrisas, instantes que hacen que realmente todo valga la pena cuando nos encontramos alejados y somos invisibles a los demás. Todo lo que en la ausencia no es más que una sombra no sirve, es mejor que desaparezcan para siempre a pesar de que por momentos intenten de nuevo asomarse por nuestra ventana. Las circunstancias desaparecen, se esfuman y son inútiles, esas son las que pasan en frente de nuestras ausencias mientras nosotros observamos cómo muchas veces quieren regresar a hacer parte de nuestra vida. Es mejor olvidarse de todo aquello, las circunstancias no son más que eso, cosas pasajeras que aparentan estar pero simplemente pasan sin pena y gloria. Todo aquello que permanece pasa de la circunstancia a la acción y esas a pesar de que también necesitan sus ausencias y se hacen invisibles momentáneamente siempre regresan con más vigor y es lo que al final hace que seamos mejores, a pesar de todo, inclusive de lo circunstancial de la vida…

16/10/13

Espacios Vacíos

Es interesante que en la naturaleza del ser humano tengamos vacíos por defecto, esos con los que venimos, sea que crean en vidas pasadas, en una sola vida o en lo que sea, todos sentimos y creemos en la necesidad de creer que tenemos un propósito en la vida, que hay cosas que aprender, para dejar de caernos con la misma piedra muchas veces, o simplemente porque sentimos la necesidad de tener nuevas experiencias, aprender algo diferente, a veces por el impulso de simplemente saber algo externo, curiosidad, o muchas veces porque sentimos que es la única manera de avanzar, de crecer o al menos de no sentir que estamos estáticos en un lugar con lo poco que hemos aprendido en los primeros años de la vida.

Todo en la vida es una experiencia, también hay otros que dicen que la experiencia llega demasiado tarde cuando uno ya no puede aplicarla y que la vida se debería vivir al contrario, teniendo toda la experiencia cuando se es joven para no cometer algunos errores o simplemente para disfrutar un poco más de la existencia en este plano. Como es algo natural es inevitable tratar de tener nuevas emociones, nuevas experiencias sean que nos llamen o no mucho la atención, quizás a veces sea solamente por tener algo que contar, para no sentirse algo desplazado de los tiempo post modernos, y tener una historia que contar, porque para muchos al fin y al cabo la vida y lo que nos hace ser nosotros es nuestra historia, lo que contamos, lo que vivimos y lo que podemos transmitir.

Todo eso está muy bien, es natural como digo ir en busca de aventuras en cualquier campo en el que se puedan imaginar, ya sea para tener que contar una historia y sentirse parte de algo, o por el simple hecho de aprender o tener la vivencia de algo sin más futuro que el conocimiento personal y lo que se pueda sacar de ello.

Por otro lado a veces necesitamos de otros para poder dar el paso a esa experiencia inolvidable, o para poder hacer algo que se nos pasó por la cabeza pero que por algún motivo no hemos realizado nosotros solos. Es ahí cuando terceros entran en la jugada, amigos, pareja y demás, gente que está con nosotros por alguna razón, muchas veces hasta desconocida, pero que nos aportan y nos llenan esos espacios vacíos con los cuales hemos nacido y que por alguna, usualmente, “falsa necesidad” necesitamos rellenar. Es ahí cuando podemos hacer una y mil cosas, tener una y mil experiencias, buenas o malas, y cuando muchas veces cometemos algunos errores, por tomar el impulso de aquellos que si se atreven a algo que nosotros no y por inercia somos arrastrados a ese pequeño mundo por un período de tiempo.

Generalmente este tipo de “cosas” no son más que experiencias y cosas que hacemos por el hecho de tener eso, la experiencia, la vivencia de haber hecho algo, porque no éramos capaces y alguien nos dio el empujón que necesitábamos. Llenamos los espacios de ese tipo de cosas de las que carecemos y hacemos un tipo de canje con aquella persona por otro tipo de experiencia que conocemos muy bien que esa persona no ha tenido y mantenemos esos vínculos por toda nuestra vida sin importar el lugar, la edad, ni el tipo de persona que sea.

Hay personas que pueden tener muchas ideas de cosas por hacer en la vida, algunas tienen el impulso suficiente para hacerlas otros necesitan que aparezca alguien en su vida para llevarlos a ese punto y poder realizar esos “sueños”. No tengo en nada en contra de la dependencia, todos somos dependientes en gran medida, más por las circunstancias del mundo que nos han llevado a creerlo que por consciencia y sabiduría interna. Pero todos estamos montados en el mismo barco y es algo que se vuelve inevitable, no sólo porque ya es algo como grabado en nosotros, sino porque así no lo fuera es necesario e inevitable tener contacto con el mundo externo de alguna u otra manera y eso siempre nos afecta.

Es extraño pensar en mi caso personal que quizás no ha habido muchas cosas que haya querido hacer, no digo que no las haya hecho, de alguna manera siempre he terminado en cosas “casuales” que de alguna manera he llamado y que se han materializado sin pensarlo, pero no ha sido un impulso interno de llevar a cabo miles de actividades ni experiencias para sentir que tengo un espacio y un lugar en la vida tanto propia como ajena. No creo que sea algo extraño ni que no tenga vacíos que llenar, es más son muchos los que hay que arreglar y aprender a sanar a lo largo de mi vida, pero es quizás la visión en la cual creo que más que todo esas vivencias o experiencias de la vida son internas, o son para la profundidad de lo que soy sin necesidad de exteriorizarlas o compartirlas, para los que me conocen saben lo introvertido que soy. No niego que he disfrutado de algunas de estas “aventuras” y que algunas han sido satisfactorias, pero no las veo como algo con un significado importante, solo algunas hacen parte del crecimiento, que pienso que es más real, del ser humano y que valen más tanto para uno mismo como para ser compartidas. El problema muchas veces con esto es que la interpretación y asimilación de dichas cosas no es usualmente inmediata, no se trata de la adrenalina del momento ni de la experiencia ni la locura en su instante, sino su significado y lo que realmente puede valer o no para la vida.

Más allá de que cada uno viva o no sus vivencias conscientemente o no les den tanta importancia, me impresiona ver lo dependientes que podemos llegar a ser para poder llevar a cabo ciertas cosas en la vida. A veces la presencia de una sola persona puede hacer que alguien comience a hacer miles de cosas que antes jamás se hubiera imaginado, y no negativas evidentemente, o que simplemente por la obnubilación de algo nuevo se dejen arrastrar a cosas que no hacen parte de su propia esencia. No hay que desmeritar las vivencias, todas traen algo positivo, así hayan sido negativas, y no se trata de encerrarse en una caja de cristal para no salir al mundo, pero si creo que pierden su valor fundamental al ser introducidas por alguien ajeno, una influencia que hace que dichas vivencias adquieran un valor o una importancia que antes nunca existió. No digo que en todos los caso sea así, es más casi nunca lo es, pero pasa que a veces se cambia todo por un elemento apenas conocido que nos lleva a hacer este tipo de cosas.

Afortunadamente casi siempre todo es positivo, porque como dije inclusive de lo negativo salen cosas positivas, pero el problema no es lo positivo o negativo sino que muchas veces cuando pasa ese momento y uno recuerda a veces hay un remordimiento o una sensación de no haber hecho lo que uno realmente sentía que tenía que haber hecho, al final uno sigue, y eso sirve precisamente para la “experiencia” y para tenerlo en cuenta para lo que sigue adelante, para algunos, incluyéndome, ha sido útil, he aprendido cosas, en otros aspectos han sido lo que considero idioteces y muchas veces no he encontrado ni el por qué de lo que hice, sin embargo jamás hay arrepentimiento, pero el remordimiento o la sensación de haber hecho algo que no está totalmente sincronizado con uno a veces permanece, no es el mismo sentido de arrepentirse, es quizás más la incertidumbre de saber el por qué se hizo si realmente no se encuentra razón, ni ahora ni antes, para haberlo hecho. Esa es una sensación que creo todos cargamos por cosas que no sabemos bien por qué pasaron o hicimos, sin embargo a hacen parte de nosotros, no hay arrepentimiento, pero si una incertidumbre del saber por qué llegamos a ese punto si realmente nunca fue necesario.


 Esos son los sentimientos que al final creo que hay que evitar, muchos lo podrán interpretar de muchas maneras, yo me reservo la mía. Me parece algo triste si se puede decir que haya muchos afuera, jóvenes y no tanto, que simplemente terminan en éste tipo de situaciones solamente por alguna circunstancia o por sentir que tienen que hacer o vivir x o y o z sin tener ninguna razón real. Ninguna cosa en la vida es mala, eso es seguro, todo sirve para algo así tome años o una vida entera en entender el por qué, pero creo que sería mucho más eficiente el crecimiento y la “experiencia” si realmente se hiciera desde un comienzo con una consciencia más interna que externa, no se trata de contar lo que pasó, lo que se hizo, y todo lo demás que hace parte de la parafernalia de comunicarse con otros y tener que contarles “algo”. Eso es lo que lleva que aunque toda experiencia sea válida, se pierda realmente el significado de lo que significa, ya que se vuelve algo tan cotidiano que pierde su esencia. Es esto quizás lo que no se debe perder, la importancia de las cosas que hacemos y no y las razones, internas o externas, por las cuales las hacemos o no, pero como todo en este mundo post moderno, se ha vuelto algo de simplemente hacer por hacerlo sin tener la necesidad o la intención de hacerlo, simplemente porque todos lo hacen, porque está de moda, porque hay que vivir de todo en la vida y demás “excusas” que nos hemos inventado para forjar nuestra “vida” muchas veces ni la mitad de ella es verdadera sino un cúmulo de “cosas” que se tienen o se hicieron simplemente por tener algo y no sentir que tenemos esos espacios vacíos. Esos espacios igual existen por algo y de alguna manera si hay que aprender o a llenarlos como se debe o a dejar que nos importe que estén vacíos. No significa que sean algo de lo que carecemos y por ende necesitamos de una u otra manera, pero no es lo mismo comer con hambre que simplemente comer por gula, y desafortunadamente en estos tiempos la gula puede más que la verdadera sensación de comer.

25/9/13

El fin justificado por los medios

Cada día nos levantamos con algún tipo de objetivo, ya sea inconsciente, para poder sobrellevar al existencia, precaria, y a veces un poco rutinaria y sin sentido del día a día. Tenemos metas, nos trazamos caminos, puntos a los cuales llegar, hacemos conexiones con los demás, vamos en parte impulsados por la masa, por los que nos rodean, sobrellevamos el día, las actividades, en parte también nuestra propia energía nos lleva adelante. Siempre queremos aprender algo nuevo, estamos a la búsqueda de algo que muchas veces sea más significativo que las ocho horas diarias de ir y venir, buscamos algo que se pueda rescatar, si no es algo que podamos aprender es alguna experiencia que nos llene, que nos haga sentirnos más plenos y un paso más hacia el “Nirvana” hacia la esencia del ser humano, o hacia la utopia creada por los que han venido antes acerca de lo que se debe ser como ser humano.

Desesperadamente, aunque no conscientes, a diario buscamos ese paso de más, ese algo que sea un escalón más en la cadena evolutiva interna que nos permita sentirnos bien con nosotros mismos y nuestro entorno, eso que nos diferencie un poco de otros, eso que nos haga seguir creyendo que hay algo más al final del camino, que vale la pena seguir, que no hay que rendirse, eso que le da sentido a algo que no podemos ni siquiera comprender, pero que hemos intentado hasta el cansancio en diversos momentos de nuestras vidas por darle un significado y algo que podamos entender para poderlo asimilar y tener algo por lo cual seguir adelante.

Cada día se crean y se destruyen miles de conexiones, aquél que estaba ya no existe, aquella persona que re apareció tomó otro camino, se ha olvidado, nosotros mismo tomamos otro camino, nos olvidamos de los otros, los dejamos un lado. Tenemos encuentros fortuitos quizás con personas de nuestro pasado, de nuestro presente, o del futuro, hacemos la conexión, las memorias hacen que se vuelva algo cómodo, algo en lo cual estamos de nuevo en nuestra zona de confort. En el fondo seguimos los mismos procesos, las mismas rutinas, buscamos siempre al mismo tipo de personas, podemos ampliar nuestro universo pero al final siempre terminamos buscando el mismo tipo de personas, dependiendo para lo que los queramos, pero todos cumplen un patrón, nosotros mismos somos un patrón para los demás, todo es una copia mejorada, o a veces no, de cosas del pasado, de eso que no nos gusta, queremos mejorar, pasar de la versión 1 a la 1.1 y así sucesivamente, pero jamás abandonamos el principio básico de ese elemento a mejorar.

No salimos casi nunca de ese pequeño espacio personal el cual hemos creado, en el cual nos sentimos cómodos, algunos van y vienen, otros se quedan, pero siempre los reemplazos son las mismas versiones de lo anterior, y los que permanecen siempre queremos que nos den algo más para poder seguir hacia “adelante” como una necesidad inefable de tener que ir al frente, de continuar, de ir así no sepamos exactamente a dónde por un rumbo que nos conduzca a un fin, a un final, a un punto en el cual sintamos que hemos llegado, un lugar en el que por fin podemos descansar, sentir esa “plenitud” tan prometida y anhelada por todos, eso que todos buscan, que todos quieren, que nadie sabe qué es, ni para qué es, pero es algo que nos impulsa constantemente a ese lugar, a ese punto, el lugar donde podemos realmente simplemente ser nosotros, sin preocuparnos por lo que nos rodea, ni por lo que haya quedado atrás, ese punto en dónde no tenemos que preocuparnos por lo que viene adelante, porque simplemente ya no hay nada más que esperar.

Hay una fuerza invisible que no conocemos, ni entendemos y que muchas veces ni creemos que existe pero que es algo que nos impulsa a buscar ese fin, sentir que todo tiene un sentido, que no todo sea en vano, que cada día estamos creciendo como seres humanos, como seres espirituales, que hacemos las cosas bien, que nos merecemos el respeto de la humanidad, que merecemos un trato digno que nuestras acciones conllevan a una reacción positiva, que estamos evolucionando. Hay una fuerza invisible que hemos creado, que es la que nos atormenta constantemente, en su mayoría muy superficialmente, pero que está ahí, es como esa cicatriz que no vemos sino de vez en cuando pero siempre nos acompaña, eso que nos recuerda del pasado, de los errores o aciertos y eso que nos lleva a la conclusión de tener que hacer las cosas de otra manera para mejorar, para olvidarnos de esa cicatriz, o para aminorarla lo mejor posible.

Cada día está lleno de posibilidades, es una nueva oportunidad de demostrarnos todo eso que llevamos dentro y cómo puede ser beneficioso para los demás así como para nosotros mismos, para nuestra paz interior, para sentir que hemos cumplido con la moralidad y las buenas costumbres que nos han repetido una y mil veces. A todos nos dan un tiempo, a medida que se agota quizás sintamos que nos hemos quedado atrás, que no hemos hecho lo suficiente, el tiempo aparenta ir más rápido de vez en cuando, no hay tiempo para todo lo que tenemos que re hacer, para seguir adelante, para hacer las conexiones, para olvidarlas, para recordar y para avanzar, por alguna razón el tiempo se hace más corto y estamos sumergidos en un montón de cosas al mismo tiempo que realmente no nos ocultan el verdadero significado, que no sabemos cual es, de tener que levantarnos día a día.

Todos luchamos por un fin, un objetivo, algo que creemos es a lo que debemos llegar, ese punto final de satisfacción en el que se pueda hacer un balance positivo de todo aquello que quedó atrás. Vamos sin dirección alguna pero siempre con ese ideal de una luz al final del túnel, de un punto en la vida en que sintamos que llegamos, así no sepamos a dónde, pero que llegamos a algún lugar, cumplimos, y no importa ya el después, y lo de atrás es simplemente el recuento y la satisfacción personal de haber llegado, así no entendamos ni sepamos a dónde realmente.


 Estamos en una lucha ciega, basada en miles de cosas que nos han dicho, que hemos escuchado, visto, leído o simplemente nuestra propia mente se ha ideado todas aquellas utopias y lo que “debería ser” para hacernos ir hacia adelante así sea sin motivos. Es muy posible que más de la mitad de aquellos motivos o de aquellas metas simplemente sean irreales o innecesarias, algún tipo de fin tiene que haber eso es seguro, sería más triste aún que esto fuera una diversión sin sentido para un público ausente, sentimos que algo nos lleva a algún lugar y que al final que cada vez está más cerca debemos tener algo al qué aferrarnos para hacer un recuento de todo aquello que hicimos y sentirnos a gusto. Sin embargo muchas veces perdemos lo esencial, las conexiones que deberían permanecer se pierden, otras simplemente nunca se nutren ni se cultivan, pero seguimos adelante, ciegos como seres inanimados guiados por una utopía fantasma, hacia un fin que quizás no exista, que no entendemos, y sin embargo cada día buscamos esa pequeña cosa que nos haga sentir que estamos más cerca de esa meta, y muchas veces ni siquiera sabemos el verdadero sentido de aquellas cosas que creemos que nos acercan o nos alejan de ella.

23/8/13

Suplir

Siempre hay huecos que cubrir, pueden ser heridas abiertas que nunca sanaron, o algunas cicatrices que quedan agudamente marcadas en nosotros. Momentos que no volverán, cosas que nunca se hicieron, algunas que se hicieron demasiado, gente que ha revoloteado alrededor y luego se han desaparecido, o simplemente nosotros hemos desaparecido.

Muchas veces solamente por la necesidad humana, otras tantas por cubrir necesidades innecesarias pero obligadas por los parámetros sociales, buscamos rellenar esos huecos que quedan, es como tener una inmensa malla que a medida que pasa el tiempo se va agujereando por todo aquello que nos ha pasado, esas huellas a veces imborrables que dejan su marca para siempre.

Algunas de ellas las queremos conservar, algunas nos hicieron crecer, a las malas o a las buenas, otras tantas son experiencias de vida que marcan, que transforman o que hacen reflexionar acerca de nosotros mismos y el camino que tenemos en frente. Otras tantas simplemente son los gajes del oficio de estar vivo, esas cosas que les pasan casi a todos en el mismo proceso del crecimiento humano hacia cualquier lugar, son esas lecciones obligatorias que hay que tomar para poder graduarse.

Muchas otras simplemente han quedado vacías por el paso del tiempo, cosa que se han ido olvidando o desechando, muchas veces inservibles, otras veces por fuerza mayor y por necesidad de desprendernos de algunas cosas del pasado, o del presente, que no nos han permitido continuar. Muchas dejan su huella, éstas usualmente son de aquellos quiénes han pasado por diferentes momentos de nuestras vidas y mal o bien han dejado una enseñanza, un momento, un instante en nuestras vidas, algunos perduran más tiempo, otros tanto se van evaporando, cumplieron su misión y siguieron adelante, así como nosotros hemos seguido adelante en tantas otras historias como actores de reparto que colaboran con la escena, pero no hacemos parte de la historia.

A veces las que se prolongan más son más difíciles de suplir, esas que por alguna razón interpretaron un papel más prolongado de lo esperado y pasaron a ser de reparto a convertirse en artistas invitados e importantes para el desarrollo de la historia. Nadie tiene la fórmula mágica ni nadie entiende el por qué a veces nos podemos convertir en protagonistas, o antagonistas, de una historia o en qué momento alguien puede convertirse en un rol importante para poder continuar, son solo los hechos universales que van y vienen y nos ponen gente en el camino, de esos billones de personas que existen en este pequeño pero inmenso planeta, siempre habrá alguien, siempre hay una esquina que doblar en dónde se pueden encontrar miles de nuevas historias y protagonistas.

Sin embargo como toda buena historia no se puede sostener simplemente con un montón de personajes de primera línea que traten de influenciar la historia y hacer parte de ella, a veces es necesario eliminarlos, o simplemente terminan ese rol, demasiado importante, y desaparecen. Esos hoyos que dejan aquellos personajes quizás son los más complicados de suplir, las cosas, los eventos, se transfieren, mutan, se digieren unos a otros, se convierten en uno sólo, son permutables y podemos intercambiar o incrementar su intensidad con otros similares, un cúmulo de experiencias y cosas que una sobre otra forman la amorfa experiencia de la vida. Pero cuando se trata de objetos animados, carne y hueso que cumplen un papel más allá de los fotogramas que podemos captar con la mente, el instante, el lugar, el clima, la luna, el sol y todo lo demás, es más complicado suplir esos espacios cuando no están.

Todos al final creo que estamos llenos de agujeros, de todas esas huellas buenas y malas que han pasado por la sábana de nuestra vida, algunas cicatrizan o simplemente se confunden a través de los años con vagos recuerdos de algo que sucedió, algo que no se puede olvidar porque hace parte de lo que somos y nos define, pero simplemente se vuelven detalles y anécdotas del pasado que tuvieron algún giro inesperado pero no sustancial para el momento proceso. Otros tantos buscan ser rellenados de nuevo, quizás porque el frío viento de algunas temporadas de la vida hace que se sientan vacíos, abandonados y requieren atención.

Es imposible suplir a los animados, lo que es inanimado es solamente cuestión de poner uno encima de otro, pero lo demás se vuelve más complejo. Desafortunadamente como seres sociales tenemos la obligación de relacionarnos con el entorno a todo nivel y a veces algunas cosas simplemente desaparecen, o nos despertamos y ya no están ahí.

Lo más curioso de todo es que a medida que pasa el tiempo se requieren menos elementos para rellenar los vacíos que existen, a veces una sola persona puede rellenar todos esos agujeros como una gran mezcla de todo aquello que puede que haga y no falta para rellenar estos espacios. A veces pueden ser solamente dos o tres más, pero a medida que pasa el tiempo y de alguna manera nos acercamos más a la realidad de nuestras vidas, este tipo de personajes se hacen menos importantes, son menos irrelevantes y los que realmente permanecen son los que seguramente hacen parte del núcleo de la historia y permanecerán ahí por siempre.


 Es naturaleza humana andar buscando las cosas que nos hagan sentir bien, siempre mejorar o al menos siempre eso que nos da bienestar. Pero parece que a medida que nos hacemos viejos estas cosas se vuelven más sencillas o al menos se encuentran en cosas más sencillas y mas edificantes, así que la sábana se va haciendo más pequeña, ya no hay necesidad de tapar todos los agujeros y lo poco que se encuentra alrededor es realmente un universo entero que suple todo lo demás. A pesar de todo es mejor siempre soltar, dejar, y seguir adelante con aquello que jamás nos abandona esos personajes son los que realmente le dan la fuerza necesaria a la historia.