14/5/20

Amigos

Nunca he sido una persona de amigos, motivos, muchos, uno quizás mi juventud introvertida al extremo que no me permitió relacionarme normalmente dentro de los parámetros sociales establecidos, por lo tanto no conservo vínculos fuertes de aquellos años. Luego quizás una serie de malas decisiones, quizás un poco también una personalidad un poco implacable, y el hecho de mezclarme con personas que no eran similares a mí, no porque sea algo malo o porque tenga algo en contra de ellos, no, simplemente porque en lugar donde crecí se maneja mucha envidia, ficticia, de donde proviene cada uno, y se juzga, y se señala, y se trata dependiendo del estatus al que uno pertenezca.

Nunca he tenido muchos amigos, ahora todos están en distintos lugares del mundo, lejos, pero ahí están. Generalmente nadie me busca, soy yo el que tengo que ofrecer mis servicios, pero muchas veces ni siquiera así los quieren. En este caso creo que es envidia, no voy a negar que he tenido una vida privilegiada, pero no, no porque todo me lo dieron, o porque nací con un título nobiliario que me permite abrir puertas con tan solo mencionar un nombre. No, jamás se ha tratado de eso, pero sí, he logrado cosas que muchos envidian, y lo hecho de una manera sencilla, me ha costado, pero menos que a otros, siempre he tenido, o me he rebuscado, los recursos para lograr lo que quiero, y en la mayoría de los casos lo he logrado. Y aunque soy humilde y no creo que sea nada realmente que debería causar discordia, no lo oculto y me siento orgulloso de decirlo, y creo que es ahí en dónde radica el hecho de que esa actitud quizás choca con aquellos que han luchado por lo mismo y nunca lo consiguieron, o no lo han logrado aún. Es quizás ese pensamiento humano de merecimiento, todos creemos que merecemos mejor suerte, tan solo porque hemos hecho lo necesario, nos hemos sacrificado y aún así no se nos da, pero a otros con menos esfuerzo y sacrificio, y a veces hasta con desdén, se les dan las cosas fácilmente.

Yo no voy a negar que me siento bien de lo que he logrado, no me han ayudado, nadie me ha dado una mano más allá de cosas elementales de la vida cotidiana, y no voy a sentirme mal por sentirme bien de haber logrado lo que tengo a pulso. No tengo porque ocultar la alegría del esfuerzo que me ha tocado hacer para llegar a donde estoy, así eso genere enemistades y malas miradas, porque me ha tocado fácil, para los ojos de los demás, y a ellos no.

Es por eso que creo que no tengo compañeros como otros tantos, la evolución de muchos que están a mi lado es muy diferente quizás a la mía y me ven quizás como una amenaza por la tranquilidad y facilidad con que se me han dado las cosas. La envidia es quizás lo que más lleva a esa situación, hay cortesía, hay normas sociales de cordialidad que siguen conmigo, porque de cierta manera hay respeto, pero más allá de eso creo que no puedo entrar sus círculos, simplemente porque no pertenezco a ellos.

A veces no niego que quisiera poder quitarme todo eso de encima y estar igual que todos, con algo que conseguir que me cueste, o algo que requiera un inmenso sacrificio, pero no voy a sentirme mal por algo que realmente no depende de mí, las cosas se me han dado así porque así tiene que ser, no debo disculparme por nada, no tengo por qué sentirme mal por aquellas cosas que a otros les incomoda. Prefiero la soledad y el puñado de aquellos que lo han logrado entender, aceptar y asimilar, que la hipocresía de tantos que siguen ahí, pretendiendo a veces, y que al final no sienten sino algo que los corroe por dentro. No, no me voy a disculpar, a sentirme mal, ni a decir que no me siento bien así, tal cual como todo se ha dado, así tenga que pagar el precio de tener a pocos a mi lado, por los propios demonios que los afectan y persiguen a ellos.

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